Vodafone factura 4.180 millones: grandes contratos, venta de móviles y roaming compensan la caída de los ingresos por servicio

La operadora se muestra plana en ingresos (+0,3% con respecto al ejercicio previo) y sufre para lograr la rentabilidad, pese a su ahorro de costes: el Ebitda, de 957 millones, es un 1,1% menor Leer

Vodafone factura 4.180 millones: grandes contratos, venta de móviles y roaming compensan la caída de los ingresos por servicio

La operadora se muestra plana en ingresos (+0,3% con respecto al ejercicio previo) y sufre para lograr la rentabilidad, pese a su ahorro de costes: el Ebitda, de 957 millones, es un 1,1% menor Leer

Vodafone España presenta unos resultados de su año fiscal marcados por el impacto de la fuerte competencia en los ingresos de la operadora, que se han cifrado en 4.180 millones de euros, un 0,3% más que en el año fiscal anterior.

«Respaldados por el incremento de ventas por terminales y dispositivos», la compañía ha contrarrestado el descenso del grueso de su negocio, los ingresos por servicio, que se han quedado en 3.714 millones de euros, un -2% con respecto al ejercicio previo. Vodafone atribuye este desgaste la «competencia en precios» del mercado español, en el que no faltan las ofertas low cost a las que la propia Vodafone no es ni mucho ajena (la propia Lowi forma parte de su perímetro).

Esa menor facturación se compensó parcialmente por los ingresos por roaming y turistas, gracias a la vuelta de los desplazamientos tras el pico del covid, así como por el aumento de la demanda en el segmento de empresas y administraciones públicas. Los acuerdos con pymes para que éstas puedan optar al llamado kit digital que ha habilitado el Gobierno con fondos europeos, el servicio de atención a la ciudadanía 060 o el pacto con Red.es para preparar puestos educativos en el hogar son ejemplos de estos grandes contratos que alivian las cuentas de Vodafone España. En esa vía de facturación no es tan clara «la continua competitividad de precios en el segmento de valor» que dificulta la atracción y retención de clientes particulares.

Asimismo, «Vodafone finalizó su plan de reestructuración, cambiando el modelo de gestión de las tiendas propias a franquicias y optimizando otras áreas de la organización», una menor exposición propia en puntos de venta, confiando el modelo comercial a terceros, que forma parte de un ahorro de costes que trata de contrarrestar esos menores ingresos por servicio.

Ni siquiera de esta forma la rentabilidad no está garantizada: el Ebitda en el año fiscal ha sido de 957 millones de euros, disminuyendo un 1,1%. Además, el margen de Ebitda disminuyó en 0,3 puntos.

Con esto, Vodafone España cuenta con una base de clientes móviles de contrato «estable», de 11,4 millones, si bien «apoyada por la fuerte demanda del sector público». La base de clientes de banda ancha se ha reducido en 164.000 y se queda en torno a 3 millones, mientras que la de clientes de televisión ha menguado en 88.000 clientes, para quedarse en 1,5 millones. Cabe recordar que Vodafone dejó de adquirir derechos deportivos en 2018, una nueva política de contenidos redirigida a series y cine por entender que el coste a asumir por cliente no le era lo suficientemente rentable.