Un bombardeo atribuido a Turquía acaba con al menos ocho iraquíes

Un bombardeo atribuido a Turquía acaba con al menos ocho iraquíes

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Un ataque turco en el norte de Irak ha acabado de forma trágica con un apacible día de paseo. Según la agencia France Presse, fuego de artillería del ejército de Turquía ha impactado este miércoles contra un lugar donde se hallaban decenas de turistas iraquíes en la provincia de Duhok, uno de los puntos calientes de la guerra turca contra la guerrilla kurda PKK. Fuentes oficiales elevaron a 8, entre ellas 2 niños, el número de víctimas mortales y a 23 el de heridos.

El golpe ha tenido lugar en la aldea montañosa de Paraj, un rincón del distrito de Zajo, famoso por sus cascadas y por brindar temperaturas agradables en verano. Por ello, según explica el alcalde de Zajo Mushir Bashir, es habitual que turistas venidos del sur de Irak acudan a la villa. Al mismo tiempo, esta zona montañosa ha pasado los últimos años siendo escenario de escaramuzas entre el PKK y el ejército de Turquía, que ha instalado decenas de bases militares en el norte de Irak.

«Turquía golpeó dos veces el pueblo hoy», ha dicho Bashir a AFP. Fuentes militares turcas, por su parte, aseguran que «no hay información» sobre el incidente, que complica las habitualmente tirantes relaciones entre Ankara y el Gobierno central iraquí. Las acciones militares turcas, que se extienden por todo el arco norte del país y que alcanzan puntos tan interiores como el monte Sinjar o Majmur, son motivo de convocatorias reiteradas del embajador turco en el Ministerio de Exteriores de Irak.

Turquía y la guera de Ucrania

El pasado mes de abril, coincidiendo con la llegada del buen tiempo a una región abrupta y con temperaturas hostiles en invierno, Turquía lanzó una nueva operación militar que denominó ‘Bloqueo de Garra’. El objetivo de esta acción, al igual que las lanzadas anteriormente, era negar al PKK la presencia en cuevas, valles y aldeas que durante años le han servido de base de operaciones para sus incursiones en la vecina Turquía.

Ankara justifica estas intervenciones en un país vecino, posibles en virtud de un permiso que el Parlamento turco renueva anualmente, amparándose en el imperativo de la seguridad nacional. La información sobre las víctimas, en especial combatientes, se publica de forma difusa. En ocasiones, como en este último suceso, los civiles resultan perjudicados por el enfrentamiento. El pasado mayo, dos niños murieron en escaramuzas entre soldados turcos y milicianos del PKK.

Esta última noticia llega un día después de que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, insista en sus planes de lanzar un ataque contra dos zonas de Siria con presencia de milicianos kurdos. Rusia e Irán, dos países que tienen soldados y combatientes afiliados en ambos lugares, se han opuesto a las intenciones turcas. Algo similar ocurrió en Irak, donde las Fuerzas Populares de Protección, que Irán apoya, han advertido de que plantarán cara a Turquía si lanza un ataque a gran escala en Sinjar. Por contra, la administración kurdoiraquí, fuertemente dependiente de sus relaciones comerciales con Turquía, ha criticado la presencia militar turca, pero, al mismo tiempo, está tratando de acabar con el control que el PKK ejerce en algunas regiones de su territorio.