Turquía y Arabia Saudí superan el escándalo Khashoggi y estrechan lazos

Turquía y Arabia Saudí superan el escándalo Khashoggi y estrechan lazos

Oriente Próximo Turquía cierra el caso del asesinato de Khashoggi y lo deja en manos saudíes

Jamal Khashoggi ha quedado definitivamente enterrado. Metafóricamente hablando. Estrechando sus manos este jueves por la noche, el líder turco y el príncipe heredero saudí dejaron atrás el escándalo por la desaparición y descuartizamiento del columnista y crítico en el consulado saudí de Estambul. En un alarde de realpolitik en medio de turbulencias económicas, Ankara optó por cerrar sus cuentas pendientes con Riad con una visita de dos días al Reino del desierto.

Era la primera en cinco años. Un hiato durante el cual los turcos se pusieron del lado qatarí en la disputa regional que los enfrentó a los saudíes, acogieron a miembros de los Hermanos Musulmanes -enemigos de la casa de Saúd- y, sobre todo, hicieron todo lo posible para que el mundo supiera que un alto cargo de palacio había ordenado acabar con Khashoggi. Pero de repente, hace tres semanas, un tribunal turco ordenó trasladar el dosier del caso a Arabia Saudí, reduciendo al mínimo las opciones de hacer justicia.

A última hora del jueves, el Gobierno turco publicó las primeras fotos de Recep Tayyip Erdogan en Arabia Saudí. Ataviado con la ritual vestidura blanca y acompañado de su séquito, entre ellos su ministro de Defensa, el mandatario turco acudió a la Meca a cumplir con todos los preceptos islámicos. Fue, ante todo, un viaje ceremonial. El líder turco se reunió primero con el monarca saudí Salman y, posteriormente, con el designado sucesor al trono, Mohammad Bin Salman.

«Como países hermanados con lazos históricos, culturales y humanos, nos esforzamos por aumentar todo tipo de relaciones políticas, militares y económicas entre nosotros y comenzar una nueva era», publicó Erdogan a través de su cuenta de Twitter. Unos lazos que, según resaltó Turquía, quiere extender a toda la región: «Expresamos en cada ocasión que damos tanta importancia a la estabilidad y seguridad de nuestros hermanos en la región del Golfo como a la nuestra», dijo Erdogan.

Entre líneas puede leerse una marcha atrás turca en consonancia con otros gestos previos, con los que Ankara trata de amortiguar las consecuencias de la crisis económica que comenzó a sufrir en 2018, caracterizada por la caída de la inversión extranjera y la fuerte devaluación de la lira turca. En consecuencia, Erdogan ha moderado el tono con Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto o Israel, países con los que tuvo feudos en los últimos años. Con algunos de ellos, hoy busca estrechar lazos.

Las relaciones comerciales entre Turquía y Arabia Saudí cayeron en picado desde octubre de 2018, cuando se descubrió Riad había enviado un escuadrón asesino a Estambul para matar, desmembrar y hacer desaparecer los restos de Khashoggi. Incluso a pesar de que EEUU evitó sancionar a Riad por el escándalo, Turquía insistió en su deseo de rendir cuentas con los culpables. En respuesta, los saudíes sancionaron de facto a Turquía. Las exportaciones turcas a Arabia Saudí cayeron un 92% durante 2021

Estos números llevan mejorando desde principios de año. Las exportaciones subieron un 25% durante el primer trimestre de 2022, experimentando el pasado marzo un crecimiento interanual del 215%. A cambio, Turquía espera que las reservas de hidrocarburos saudíes le ayuden a aliviar el fuerte incremento del precio de la energía, responsable en parte de la fuerte inflación que sacude el país. Además, Arabia Saudí es una fuente importante de turistas.