Teletrabajo, conducir más despacio… ¿Funcionan las medidas para reducir un 5% el consumo energético como pide Bruselas?

Las restricciones a la movilidad en función de la matrícula no son efectivas y afectan sólo a las clases menos pudientes. Leer

Teletrabajo, conducir más despacio… ¿Funcionan las medidas para reducir un 5% el consumo energético como pide Bruselas?

Las restricciones a la movilidad en función de la matrícula no son efectivas y afectan sólo a las clases menos pudientes. Leer

Implementar medidas que faciliten el acceso al teletrabajo no necesariamente haría que España reduzca su dependencia del gas y petróleo ruso, puesto que el teletrabajo «cambia unos desplazamientos por otros». Es una de las conclusiones del experto Pedro Linares, profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería ICAI e investigador del Instituto de Investigación Tecnológica (IIT).

La razón a la que atiende esta escasa reducción en la compra de carburantes está directamente relacionada con los nuevos hábitos que comienzan a desarrollar las personas cuando teletrabajan. «Ahorras en el desplazamiento a tu puesto de trabajo, pero hay estudios que evidencia que la gente luego lo sustituye por otro viaje. Si lo haces solo por el ahorro energético hay que estudiarlo más», subraya.

A ojos de Linares, implementar esta medida no ataca la raíz del problema. España «puede cambiar de proveedor de petróleo» puesto que existen más países que garantizan la cadena de suministro. Sin embargo, no ocurre lo mismo con el gas. Del total consumido por la Unión Europea (UE) cerca del 40% proviene de Rusia. «No digo que no sea bueno ahorrarlo, pero es más fácil sustituirlo. Los rusos le van a vender el petróleo a China o a India y nos vamos a instalar en un juego de las sillas», asegura el profesor del IIT.

Las evidencias acerca de ligar la circulación de vehículos con la terminación de las matrículas no aportan evidencias positivas, más bien al contrario. Aunque México es el ejemplo por antonomasia del fracaso de esta política, Manuela Carmena trató de adueñarse de la misma mientras regía en el consistorio de Madrid. De ambos programas se derivaron las mismas conclusiones, no funcionan y afectan sólo a las clases menos pudientes.

Las rentas altas pueden permitirse un segundo vehículo, por norma general antiguo y barato, lo que redunda en una mayor contaminación. «El que usa el coche se compra un segundo. Te encuentras con que la gente le busca las vueltas y al final la medida ofrece muy poquito», mantiene el docente. Entiende que la solución pasa por medidas como «un peaje para entrar a las ciudades» similar a las zonas de bajas emisiones que se implantarán en los países de la eurozona de forma obligatoria a partir de 2022.

En lo relativo a la disminución de la velocidad en carretera -la polémica medida podría llegar a rebajar hasta 20 kilómetros por hora el máximo en autopistas-, Linares no sólo considera que «sí se produce un ahorro», sino que además resulta viable «desde el aspecto técnico» y «ofrece otras ventajas». «En las vías de aproximación a las grandes urbes una reducción de la velocidad no tiene que implicar un mayor tiempo de desplazamiento. Existe una mayor fluidez y esto reduce la duración del viaje», matiza.

El peso total de la calefacción dentro del consumo residencial de gas en España resulta en una cifra cercana al 20%. De reducir la temperatura en el termostato un grado, del citado 20% podríamos llegar a reducir hasta un 7%. Es decir, un ahorro entre el 1% y el 2% de todo el gas que consumimos anualmente. El profesor de la IIT recuerda que «es muy complicado regular el termostato» y que, para obtener el ahorro mencionado, esta conducta debería ser llevada a cabo «por toda la población».

Linares sostiene que el nivel de concienciación de la ciudadanía es muy diferente al que existió antaño en comparación con, por ejemplo, las sequías que asolaron España en la década de los noventa. Afirma que por aquel entonces «había una percepción tan grande que todos querían colaborar con su granito de arena», tesitura que difiere «en gran medida» de la situación actual. «Ahora mismo la población no tiene en mente que estemos en un momento tan apurado, es fundamental que la gente entienda la importancia de estas medidas. No tengo tan claro que vayan a ser tan efectivas», subraya.

Si considera más sencillo y viable regular la temperatura de la caldera. Aunque de nuevo entiende que no es una medida que entrañe «cantidades relevantes», se trata de un procedimiento que «solo debe ejecutarse una vez» y, por tanto, es mucho más accesible para la población.

Estudios realizados sobre las calles de Barcelona demuestran que el problema del transporte público no tiene que ver con la cantidad de medios con los que trabajan las distintas operadoras, sino con la eficiencia de los trayectos ofertados.

«En las grandes ciudades hay rutas que llevan en funcionamiento décadas, es importante que se implementen cambios ya que existen unas posibilidades enormes de redistribución a precios muy bajos», afirma Pedro Linares.

En lo relativo a la competitividad del transporte ferroviario con las aerolíneas, el profesor de la IIT recuerda que, bajo la tesitura impositiva actual -el queroseno de los aviones está exento de impuestos-, es «muy complicado que el tren compita con el avión».

Recuerda que el último libro blanco presentado por Hacienda ya contempla «una mayor carga impositiva» a este recurso y, en este sentido, espera que, en un futuro cercano, «cada medio de transporte cueste lo que tenga que costar».