Rusia aterroriza Kiev horas antes del viaje de tres líderes de la UE

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Que nadie se sienta a salvo. Los misiles de Putin han golpeado el corazón de la capital ucraniana poco antes de que los máximos representantes de las vecinas Polonia, Eslovenia y República Checa lo pisen. Los dirigentes de los tres países tienen previsto llegar a Kiev este martes para ilustrar su apoyo a Volodymyr Zelensky, quien se resiste a abandonar una ciudad bajo amenaza del cerco ruso. En este mismo día está previsto que los negociadores de Rusia y Ucrania vuelvan a reunirse.

«El objetivo de la visita es expresar el apoyo unívoco de la Unión Europea a Ucrania, y a su libertad e independencia», afirmó tajante el primer ministro checo, Petr Fiala, en un trino. Poco después, los líderes, que no anunciaron sus intenciones hasta última hora, emprendieron el largo camino inverso al que ya han realizado tres millones de personas huyendo de las bombas. Unos ataques que, en los últimos días, han demostrado tener una única meta: aterrorizar a la población civil.

Los funcionarios occidentales que siguen los movimientos de las tropas rusas sobre el terreno ven indicios de cierto freno a sus avances. Pero la invasión sigue, advierte Zelensky, quien el lunes por la noche, en un nuevo video, volvió a apelar a soldados y civiles rusos: «Mientras vuestro país no esté completamente aislado del mundo, convertido en una enorme Corea del Norte, debéis seguir combatiendo», rogó el político.

De acuerdo con una nota del Gobierno polaco, los tres mandatarios de la UE viajan a Kiev bajo propuesta del del Consejo Europeo, actuando como sus representantes. Naciones Unidas también patrocina la comitiva, encabezada por el polaco Mateusz Morawiecki, el checo Petr Fiala y el esloveno Janez Jansa. Otro de los participantes es el viceprimer ministro de Polonia Jaroslaw Kaczynski, jefe del partido conservador y quien ostenta la cartera de Seguridad.

Los líderes pisarán los cascotes de una ciudad acongojada, pero dispuesta a seguir plantando cara al embate de Moscú. Las sirenas antiaéreas volvieron a azorar Kiev esta madrugada. Las víctimas directas de un posible ataque con misiles rusos fueron los vecinos de un bloque de quince plantas situado en un distrito occidental de la ciudad. La mayoría tuvo tiempo de ponerse a salvo, pero, según fuentes locales, al menos una persona murió bajo fuego ruso.

Las fuerzas rusas están concentradas en el arco norte capitalino. Aunque los carros blindados no están realizando avances significativos, una nueva amenaza, según testigos locales, acecha en las calles de áreas aún controladas por el Gobierno ucraniano: pequeños comandos de combatientes pro Rusia infiltrados. Sus asaltos suponen un quebradero de cabeza más para los defensores, que siguen firmes en sus intenciones de sostener Kiev.

Ante la combinación de amenazas, el alcalde de la capital ucraniana, Vitali Klitschko, ha anunciado un toque de queda continuado de 35 horas, que comenzará a las ocho de la tarde del martes, hora local. Durante este período, los residentes tendrán prohibido salir a la calle, salvo obtención de un permiso especial o para dirigirse a los búnkeres.