Rodrigo Chaves, nuevo presidente de Costa Rica: quién es el polémico economista que promete ser un cambio radical frente a la política tradicional

Sin apenas experiencia política, Chaves asume su puesto este domingo al frente de un país que vive una grave erosión en su economía de bienestar.

Marcos González Díaz*Corresponsal de BBC News Mundo en México y Centroamérica
4 abril 2022

Actualizado 13 minutos

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* Este artículo fue publicado tras el triunfo electoral de Chaves en abril, y actualizado y republicado ahora con motivo de su toma de posesión como presidente.

El economista Rodrigo Chaves asumió este domingo su cargo como nuevo presidente de Costa Rica en sustitución de Carlos Alvarado.

El candidato del Partido Progreso Social Democrático (PSD) venció en la segunda vuelta de las elecciones de abril al imponerse a su contrincante, José María Figueres, del Partido Liberación Nacional (PLN), con un 52,84%.

En su primer mensaje tras asumir el cargo, el 49º presidente de Costa Rica llamó a «dejar atrás las viejas prácticas que tanto nos cobra el pueblo costarricense».

«Vean en mí un facilitador, quien por medio de un diálogo respetuoso y atento, buscará la conciliación de un pueblo que al día de hoy se encuentra dividido entre diputados, sindicatos, empresarios e instituciones».

«No deseamos un país donde las zonas rurales ven con tristeza como el desarrollo solo crece en la zona central», agregó.

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Chaves se impuso el pasado 3 de abril a su rival, José María Figueres, en una segunda vuelta de las elecciones presidenciales marcada por la alta abstención, que llegó a alcanzar un récord del 43,24%.

«Ellos son, probablemente, los más críticos y preocupados por el futuro del país que quisieron sacudir la conciencia de la clase gobernante en un ejercicio de auténtica democracia», sostuvo entonces.

Chaves dijo que lo tomará como una «advertencia» que lo impulsará a trabajar por «nuevos consensos» para «devolverles la confianza».

Los comicios se celebraron en un momento en el que el país centroamericano vive una erosión en su economía de bienestar.

De acuerdo con una encuesta de la Universidad de Costa Rica, el desempleo y la economía son las mayores preocupaciones de los costarricenses (29,1% y 17,8%), muy por encima de la corrupción (10,6%) que salpicó a Alvarado, el presidente saliente que redujo a mínimos su popularidad.

Ante esos problemas, los costarricenses dieron su confianza a Chaves, pero ¿quién es el nuevo presidente que gobernará el país los próximos cuatro años?

El «outsider»

Chaves, economista de 60 años, dio la sorpresa tras no aparecer siquiera entre los dos favoritos de la primera ronda. Sin embargo, este considerado «outsider» o casi desconocido de la política costarricense se convertirá en su próximo presidente.

Lo hace entre acusaciones de acoso sexual en el pasado y tras adoptar en campaña un estilo confrontativo -tildado de «populista» por analistas- y de dedicar duros ataques a los partidos tradicionales del país, representados por su rival Figueres. «No le entregue las llaves a los mismos de siempre», fue una de sus frases más repetidas.

Chaves cuenta con un alto perfil académico tras obtener un doctorado en Economía en la Universidad de Ohio, en Estados Unidos, y recibir una beca de la Universidad de Harvard para estudiar temas de pobreza en Asia.

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Presume además de una amplia trayectoria internacional en el ámbito económico. Durante casi 30 años, trabajó para el Banco Mundial y llegó a ser nombrado director de su oficina en Indonesia.

En Costa Rica, sin embargo, solo era conocido hasta ahora por su fugaz paso como ministro de Hacienda del país durante apenas seis meses, en los que intentó reflotar una economía gravemente afectada en medio de la pandemia.

Tras poner en marcha algunas polémicas medidas y mantener diferencias con el gobierno del presidente saliente, Carlos Alvarado, renunció en mayo de 2020.

Fue el pasado mes de julio cuando sorprendió al anunciarse como candidato del PSD, una formación desconocida y creada apenas tres años antes con la que ahora llega a Casa Presidencial.

Precisamente su falta de experiencia política fue una de las mayores críticas que tuvo que enfrentar en campaña, así como a la poca claridad en torno a la postura de su formación respecto a algunos temas importantes en el país.

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«Chaves es una persona con buena formación y es un tecnócrata. Además, al ser un partido tan nuevo, él mismo ha dicho que necesita que se sumen más personas a sus filas», asegura la analista costarricense Valeria Vargas.

«No sabemos a ciencia cierta muy bien cómo piensa su partido, se ha mantenido como muy en silencio. Sus diputados [elegidos en primera vuelta y provenientes de distintos partidos] no tienen una posición muy clara por los grandes temas del país», le dice a BBC Mundo.

Acoso y populismo

En sus debates de campaña predominaron más los ataques personales a su rival que la exposición de ideas de su programa de gobierno.

Con el uso de lemas informales como «Me como la bronca» o su reiterado deseo de «ordenar la casa» con un cambio, Chaves intentó conectar con la población costarricense cansada de los políticos tradicionales mediante un discurso directo, de confrontación y a veces visto como prepotente.

«A mí me dicen que soy muy arrogante y muy dictatorial, pero creo que digo las cosas como son y a la gente no le gusta», dijo en campaña.

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Pero la gran polémica sin duda que rodea a la figura de Chaves son las denuncias por acoso sexual que recibió de empleadas del Banco Mundial entre 2008 y 2013 mientras él trabajaba en el organismo, y que le valieron sanciones internas.

El economista calificó los señalamientos de «chismes y mentiras» y aseguró que todo se trató de un «malentendido» por «chistes y bromas» que hizo a sus compañeras.

Sin embargo, Chaves fue atacado por este tema por parte de sus adversarios y por grupos de derechos civiles, como colectivos de mujeres que salieron a protestar por su elección el pasado 8 de marzo.

La semana pasada, el economista ofreció disculpas a sus excolegas a través de un video publicado en redes sociales.

«Ofrezco una vez más mis más sinceras disculpas a esas colegas, sin reserva alguna. He reflexionado profundamente, aprendí mucho y entendí mejor. Lo que me permite hoy actuar con decisión como presidente», aseguró.

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De hecho, el nuevo presidente anunció que su primer compromiso de política pública es que su gobierno «hará todo lo posible para liberar a las mujeres de todo tipo de acoso en sus trabajos, lugares públicos y sus hogares».

«Habrá cero tolerancia. Trabajaremos para pagar la deuda histórica que tenemos con nuestras mujeres en término de oportunidades laborales y educativas incluyendo igual pago por igual trabajo», dijo.

«Los movimientos feministas en Costa Rica se preguntan sobre la pertinencia de que tengamos un presidente tan cuestionado en este nivel. En los últimos diez años ha aumentado el no rotundo al acoso sexual, al acoso callejero, por lo que a nivel social ha generado bastantes resquemores», destaca la analista Vargas.

Ataques contra prensa y corrupción

Chaves hizo de la lucha anticorrupción una de sus banderas en campaña, de lo que responsabilizó a los gobiernos anteriores. Por ejemplo, propuso atacarla mediante un plan que retribuiría con dinero a quienes denuncien estos actos y que penalizaría a quienes no lo hagan.

También expuso su intención de aplicar reformas del Estado por la vía del referendo de ser necesario. Entre otras, habló de un paquete de decretos ejecutivos para abaratar servicios y bienes básicos.

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Aunque apenas desarrollado en campaña, su plan de gobierno apuesta por acciones en materia económica como reducir trámites y facilitar la acción empresarial, atraer inversión, generar empleo, reducir cargas sociales y apoyo para los sectores costeros, que son los más pobres del país.

«Costa Rica no es un país pobre, sino muy mal administrado», fue una de sus frases más utilizadas.

Su candidatura también se caracterizó por su confrontación constante con la prensa, a la que señaló de ser parcializada, lo que le ha valido comparaciones con otros líderes como Donald Trump, Jair Bolsonaro o Andrés Manuel López Obrador.

Otro de sus lemas fue «Hagamos que Costa Rica vuelva a ser el país más feliz del mundo», similar al «Hagamos que EE.UU. vuelva a ser grande» utilizado por el expresidente estadounidense.

En campaña, Chaves coqueteó con los sectores evangélicos al firmar un acuerdo con algunos de sus representantes en el que se comprometía a eliminar la llamada «ideología de género» en el sistema educativo.

Al igual que en otros países latinoamericanos, este movimiento ha ganado terreno en Costa Rica en los últimos años. En 2018, el predicador evangélico Fabricio Alvarado estuvo a punto de llegar a la presidencia.

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Pese a su victoria en las urnas, el rechazo generado por Chaves en parte de la población tica y la alta abstención en elecciones hace vaticinar a expertos que podría enfrentar un mandato agitado.

«Su dinámica populista y dictatorial le ha procurado enfrentamientos con sectores como el de mujeres, cultura, agrícola, etc.», subraya el politólogo costarricense Gustavo Araya en conversación con BBC Mundo.

«Además de por ser un partido pequeño y por tener algunas propuestas que crean alta expectativa pero muy poca posibilidad de llevarse a cabo, diría que Chaves tendrá un período de gobierno convulso», concluye.

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