Morata escribe su página en la historia, por Elías Israel

Morata escribe su página en la historia, por Elías Israel

Valía con empatar y se ganó. Se puede cuestionar que, otra vez, volvimos a ver la versión horizontal de España, esa que no profundiza, que suma un montón de pases y muy pocas ocasiones, pero una genialidad de Dani Olmo, en forma de misil al larguero, y el oportunismo de Morata, el máximo goleador español en esta selección, meten a España en el Mundial de Catar. El delantero, tantas veces cuestionado, incluso en la titularidad por su entrenador, dio otro aire al ataque español y marcó un gol histórico.



Se volvió a confirmar que al equipo nacional se le atragantan los rivales que se encierran. Suecia, consciente de sus limitaciones técnicas, supo sacar partido a sus virtudes, generó mucho más peligro a la contra y puso el corazón de los españoles en un puño. Tuvo más ocasiones que España en las dos partes, pero le faltó remate y saber aprovechar sus momentos del partido. Forsberg, Isak e incluso Ibrahimovic, sus mejores hombres, no pudieron marcar el gol que habría puesto a nuestra Selección en la repesca.

Sevilla merece párrafo aparte. Volver a ver un estadio lleno ya es una delicia, pero hacerlo en la capital andaluza, fetiche para algunas de las grandes fechas históricas del fútbol español, supone aún más. Lo pusieron todo, empujaron lo que les tocaba, vitorearon a Gavi por paisanaje y volvieron a vivir de cerca otro momento que se recordará. Por muy acostumbrados que estemos desde 1974 a vivir Mundiales, no hay que quitarle ni un ápice de mérito a volver a clasificarse, aunque esta vez se haya hecho sin demasiado brillo y con más problemas de los esperados viendo el nivel de los rivales del grupo.

Luis Enrique ya tiene su Mundial. Su España, capaz de grandes exhibiciones y de otras demasiado discretas, sigue siendo un signo de interrogación. Al menos, los partidos de marzo servirán para seguir probando jugadores. Al asturiano no se le puede negar que es una máquina de generar debutantes. Lo importante en esta ventana era ganar y pasar. España hizo sus deberes, sin brillo, pero vuelve a ser mundialista. Eso siempre es un subidón.