Los sindicatos convocan a sus negociadores de convenios para instruirles en subir la tensión hasta que las empresas aumenten salarios

El descontrol de la inflación lleva a la tensión social. CCOO y UGT trabajan ya en un escenario de conflictividad laboral para lograr que las empresas acepten subir sueldos al ritmo del IPC. Sordo pide penalización fiscal en el impuesto de Sociedades Leer

Los sindicatos convocan a sus negociadores de convenios para instruirles en subir la tensión  hasta que las empresas aumenten salarios

El descontrol de la inflación lleva a la tensión social. CCOO y UGT trabajan ya en un escenario de conflictividad laboral para lograr que las empresas acepten subir sueldos al ritmo del IPC. Sordo pide penalización fiscal en el impuesto de Sociedades Leer

La inflación y sus consecuencias están abriendo una brecha cada vez más profunda en las relaciones entre trabajadores y empresas que aún pueden ir a peor en los próximos meses. CCOO y UGT convocaron ayer en Madrid a 1.500 negociadores de convenios colectivos para instruirles en que mantengan una posición firme y cada vez más tensa frente a los empresarios para conseguir que las plantillas vean subir sus salarios de acuerdo al IPC. Un 8% en los próximos tres años con cláusulas de revisión al término de cada ejercicio.

Los representantes de los trabajadores se oponen así a renovar cualquier acuerdo social con las empresas sin un aumento salarial que evite que los sueldos pierdan el más mínimo poder adquisitivo. La posibilidad de acordar sacrificios por ambas partes se agotó tras el fracaso de las negociaciones del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva de la pasada primavera y el rechazo unánime al pacto de rentas propuesto por el Gobierno.

A favor de la estrategia sindical de tensión creciente juega el hecho de que, lejos de ser un fenómeno pasajero, la inflación ha venido para quedarse, lo que acentúa la pérdida de valor de los salarios y el consecuente malestar de los trabajadores. En mayo los precios crecieron un 8,7% y la previsión es que terminen 2022 con un aumento del 7,15%. Hasta abril, las subidas salariales medias reconocidas en los convenios -el principal indicador- eran del 2,4%.

En contra, los sindicatos tienen el hecho de que los convenios cubren a apenas cinco millones de asalariados y están muy atomizados en cuanto a su carácter, ya que pueden ser empresariales, sectoriales, provinciales… Las organizaciones sindicales tienen difícil coordinar una estrategia común con los distintos ritmos de negociación de cada convenio.

En cualquier caso y con independencia de que pueda desatarse la conflictividad en algún sector ya el próximo mes de julio la previsión pasa por convocar manifestaciones frente a sedes de las patronales. Los sindicatos tienen presente que el pulso se alargará hasta el otoño y seguramente más allá. El presidente de CEOE, Antonio Garamendi, ya advirtió el pasado miércoles que las empresas no van a firmar cláusulas de garantía salarial porque encendería aún más la inflación.

Unai Sordo, secretario general de CCOO, calificó ayer esta afirmación como una muestra de cinismo ya que la denominada inflación de segunda ronda cuando «la están provocando ya los empresarios» al aplicar los costes a los precios finales.

Sordo señaló que si las patronales no se avienen a un acuerdo, presionarán al Gobierno a que « tome cartas en el asunto» e «interceda» a través de los impuestos, esto es, estableciendo unos «tipos mínimos en el impuesto de Sociedades para trasladar una parte de esos excedentes empresariales a las rentas de la gente que menos tiene».