Los inversores temen el «devastador efecto» en la economía de las subidas de tipos que defienden los bancos centrales

Advierten de que los aumentos pueden desembocar en estanflación o, aún peor, en una nueva recesión por su impacto en el crecimiento Leer

Los inversores temen el «devastador efecto» en la economía de las subidas de tipos que defienden los bancos centrales

Advierten de que los aumentos pueden desembocar en estanflación o, aún peor, en una nueva recesión por su impacto en el crecimiento Leer

Primas de riesgo ¿Debe España preocuparse ante la subida de tipos del BCE?

Un alto cargo del Banco Central Europeo (BCE) comentaba en privado hace unos días que una cosa es lo que quieren los mercados, porque les va mejor para sus objetivos, y otra cosa es lo que cree que tiene que hacer el propio BCE. Lo decía al hilo de la inminente subida de tipos (de su cuantía y la velocidad), y lo cierto es que los intereses de ambas partes pueden no coincidir, pero están estrechamente relacionados y en estos últimos días, los inversores están dando muestras de su preocupación porque esa subida desemboque en estanflación o, aún peor, en una nueva recesión.

Ocurre en Europa y también en Estados Unidos, donde la comparecencia de Jerome Powell en el Senado centró ayer la atención de esos inversores. Los mercados se mueven estos días entre la duda de que los reguladores hayan llegado tarde al proceso de normalización monetaria y el temor a que los movimientos de tipos tarden en controlar la inflación y agudicen la desaceleración de la economía. Otros temen, incluso, que se pasen de frenada. «La gran cantidad de medidas de los bancos centrales la semana pasada ha puesto de manifiesto que muchos están ignorando el devastador efecto que esto tendrá sobre el crecimiento. Esta dinámica plantea serios riesgos para el crecimiento y ahora estimamos que la reactivación de la actividad económica en EEUU se estancará en los próximos trimestres», apunta BlackRock, la mayor firma de gestión de activos global, en su comentario de análisis semanal. «La atención se centra en la Fed y nosotros opinamos que acabará por cambiar de rumbo, pero no antes de provocar un estancamiento del crecimiento. Esto invoca el espectro de la debilidad del crecimiento en un contexto de persistente inflación», añade.

Su mensaje se alinea con el de otros inversores y firmas de análisis y gestión que tratan de calibrar los riesgos de recesión a los que se enfrentan en plena lucha contra la inflación. La Reserva Federal subió los tipos de interés un 0,75% más el miércoles pasado (el mayor movimiento desde 1994), encabezando una ronda de subidas de los bancos centrales de todo el mundo, como el Banco Nacional Suizo (+0,5%) o el Banco de Inglaterra, que subió otro 0,25% en la misma semana.

En la Eurozona, el BCE anunció en su última reunión que en julio llevará a cabo el primer alza de los tipos en 11 años. En su caso, la senda de subidas también vendrá marcada por el impacto que la nueva política monetaria tenga sobre la deuda soberana y las primas de riesgo de los países periféricos. La llamada fragmentación se ha convertido en una de las principales preocupaciones del Eurobanco, tal y como reconoció ayer el vicepresidente de la entidad, Luis de Guindos, al hablar de la «fragmentación indeseada» que amenaza la región.

Durante su intervención en el curso de verano organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), De Guindos incidió en la importancia de desarrollar instrumentos antifragmentación para «luchar contra el incremento de primas de riesgo indeseadas» y para hacer frente a las subidas de precios. «Contar con un instrumento antifragmentación es liberar a la política monetaria para poder actuar con más contundencia contra la inflación», señaló Guindos, precisando que esto no quiere decir necesariamente que las subidas de tipos vayan a acelerarse o ganar en intensidad, ya que cualquier decisión del banco central será «dependiente de los datos».

En un contexto macroeconómico marcado también por la guerra en Ucrania y los efectos de la pandemia, el BCE trabaja con dos escenarios hipotéticos: por un lado, un escenario real en el que «las proyecciones de crecimiento son positivas» y, por otro lado, un escenario alternativo, «más adverso» en el que se contemplan hipótesis más negativas.

«Cuanto más dure el repunte de la inflación y las subidas de los tipos de interés de los bancos centrales, mayor será el riesgo de recesión», asegura Ben Laidler, estratega de mercados globlales de eToro, al abordar el dilema entre recesión o no.

Para Jan Viebig, global CIO de la firma de inversión ODDO BHF, «los mercados deben prepararse para una ralentización del crecimiento con una inflación elevada». Tanto en EEUU como en Europa, los últimos datos de inflación superan el 8% y eso eleva los riesgos. «La probabilidad de que EEUU experimente una recesión en los próximos 12 meses ha aumentado recientemente; en Europa, la economía se está enfriando de forma más marcada y una recesión sería inevitable si se impusiera un embargo al gas ruso o si Rusia cortara el suministro».

Tina Fong, estratega de Schroders, ha ido más allá al analizar más de 100 años de datos para intentar predecir qué podrían indicar los movimientos del mercado de estas semanas para la economía. Entre sus conclusiones apunta que «aunque actualmente no prevemos una recesión en EEUU, los riesgos se inclinan hacia una. Las recesiones no siguen necesariamente a un mercado bajista, aunque las probabilidades no son favorables si se mira la historia», explica. El índice S&P 500 de Wall Street entró en terreno bajista hace varias sesiones, de ahí su apreciación.