Los datos de empleo alimentan las dudas del Gobierno en el cálculo de PIB que hace el INE

El Ejecutivo considera que las cifras de empleo o recaudación no cuadran con los resultados de la Contabilidad Nacional que elabora Estadística Leer

Los datos de empleo alimentan las dudas del Gobierno en el cálculo de PIB que hace el INE

El Ejecutivo considera que las cifras de empleo o recaudación no cuadran con los resultados de la Contabilidad Nacional que elabora Estadística Leer

Economía El paro registrado baja hasta 3,02 millones de desempleados con un fuerte aumento de los contratos indefinidos parciales Crisis El Gobierno hunde su previsión de crecimiento casi tres puntos y la rebaja al 4,3%

Al Gobierno no le encajan las cifras de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) que, trimestralmente, ofrece el Instituto Nacional de Estadística (INE). Los datos no cumplen las expectativas y sobre todo, remarcan desde el Ejecutivo, no cuadran con las cifras que anticipan variables como la recaudación por impuestos, que se encuentra en cifras históricamente elevadas, o el empleo. Y precisamente los datos de paro que ayer se conocieron, que fueron muy bien acogidos y celebrados por el Gobierno, no hacen más que alimentar esas dudas sobre la Contabilidad Nacional que elabora el INE.

Desde los ministerios económicos se han apuntado en más de una ocasión esta cuestión. No critican que Estadística esté haciendo mal su labor, o al menos no lo hacen abiertamente, pero sí apuntan que los cálculos y la metodología utilizada puede que ya no son igual de válidos que en el pasado. Que la crisis derivada del coronavirus ha cambiado la economía, y que hay variables que no se tienen en cuenta y que, sin embargo, muestran que la actividad es más vigorosa de lo que dice el PIB.

De ahí, por ejemplo, surgen indicadores como el PIB de actividad diaria que esgrime la vicepresidenta primera de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, y según el cual la economía ya estaría por encima de los niveles previos al covid. Sin ir más lejos, la también ministra de Asuntos Económicos recurrió a este indicar la pasada semana, cuando presentó el cuadro macroeconómico que remitió a Bruselas. Y esa misma ocasión incidió en que la inmensa mayoría de referencia están ya por encima del cierre de 2019, y que los datos desagregados muestra que la economía evoluciona de manera positiva.

Desde otros ámbitos económicos, sin embargo, esto no es más que una excusa del Gobierno para tratar de ocultar la situación real de la economía: que todavía resta más de un año para que el PIB recupere esos mismos niveles previos a la pandemia y que España se ha quedado totalmente rezagada respecto a Europa en la recuperación. Lo apunta sin duda el Partido Popular y también lo hace la CEOE, que en su valoración del PIB de la pasada semana advirtió de que la cifra revisada podría ser incluso al 0,3% adelantado por el INE.

«Hay que tener en cuenta que estos datos son un avance que se elabora con información de indicadores que no cubren la totalidad del trimestre y podrían sufrir revisiones importantes. Sobre todo, teniendo en cuenta que, con el estallido de la guerra en Ucrania, en el mes de marzo los indicadores disponibles muestran un peor comportamiento», apuntó la patronal, que mostró su preocupación por la ralentización.

El Banco de España y los principales servicios de estudios siguen recurriendo al PIB para conocer la situación real de la economía. Constatan que, efectivamente, el Producto Interior Bruto está todavía lejos de volver a 2019, aunque también es cierto que desde algunas casas de análisis se comparten abiertamente las dudas del Gobierno y la falta de encaje entre los datos desagregados y la cifra final del INE.

Y en cualquier caso, todo esto no hace más que elevar las suspicacias que sin duda existen en torno a la labor del propio Instituto Nacional de Estadística. De hecho, desde el Gobierno también deslizan que, como ya dijo CaixaBank Research, el cálculo de la inflación presenta un sesgo al alza ya que el INE «no utiliza los precios del mercado libre para el cómputo de electricidad en el IPC, a pesar de que aproximadamente un 60% de los hogares en España tienen este tipo de contrato».

Aquel episodio, sucedido en febrero, provocó una muy poco habitual reacción por parte del INE, que se defendió públicamente afirmando que su dato de IPC es «absolutamente correcto» y está basado en una metodología «clara y precisa». A lo que tal vez no ha reaccionado de manera tan vehemente y clara, en cambio, es a las fuertes variaciones del PIB que se han producido entre algunos datos adelantados y los confirmados, y que han generado una gran extrañeza al ser algo muy poco habitual. Esto es, más suspicacias.