La «tercera vía» se abre paso en Belfast

La «tercera vía» se abre paso en Belfast

Reino Unido El Brexit agrava la crisis del unionismo en el Ulster Elecciones Sinn Féin avanza hacia una victoria histórica en Irlanda del Norte

Finalmente, un partido que habla de «reconciliación». Una fuerza política que intenta dejar atrás el odio sectario. Una alternativa a la eterna división entre protestantes y católicos que ha caracterizado durante un siglo la política en Irlanda del Norte.

La tercera vía se llama Partido de la Alianza, y el 5 de mayo se codeará en el podio electoral con los nacionalistas de Sinn Féin y con los unionistas del DUP. El partido a la deriva que evolucionó desde el unionismo moderado al centrismo progresista, ha dejado de ser la opción «aburrida» y está atrayendo sobre todo a los jóvenes que no vivieron los momentos más crudos del conflicto norirlandés y que están deseando pasar de página.

Y gran parte del mérito lo tiene Naomi Long, nacida hace 50 años en una familia de credo presbiteriano en el este de Belfast, curtida como ingeniera hidráulica antes de dar el salto a la política y conocida popularmente como «Ginger Ninja» («Ninja Pelirroja»). Ella misma ha terminado aceptando gustosamente el sobrenombre que resume de un plumazo su estilo combativo, aunque no hostil.

«Tenemos que sacar a la política de este ciclo de drama tóxico. La gente está hastiada. Lo que necesitamos es esperanza y liderazgo. Y tenemos una oportunidad de ofrecer a la gente un cambio real. Aprovechémosla juntos».

De esta manera se estrenaba Naomi Long como ministra de Justicia en el último Gobierno de «poder compartido» entre el Partido Democrático Unionista y Sinn Féin. Mientras los dos partidos antitéticos tensaban la cuerda, obligados como están a entenderse por el Acuerdo de Paz del Viernes Santo, la líder del Partido de la Alianza se iba abriendo un hueco en el corazón político de los norirlandeses, como lo lleva haciendo desde cogió el timón de la tercera vía en el 2016.

En el 2019, con su firme oposición al Brexit, Long duplicó los resultados tradicionales del Partido de la Alianza y llegó al 16%. El apoyo ha ido en aumento durante la campaña electoral y el último sondeo del Irish News/Universidad de Liverpool la encarama incluso al segundo puesto en un disputado empate al 18,2% con el Partido Democrático Unionista (DUP).

El 5-M podría ser, pues, doblemente histórico y marcar no solo la victoria con el 26,6% del Sinn Féin, el partido que fue durante décadas el brazo político del IRA. También podría suponer la entrada en escena del Partido de la Alianza como el nuevo árbitro de la compleja situación de Irlanda del Norte.

Al fin y al cabo, Naomi Long ha tenido su propia experiencia de «poder compartido» cuando tuvo que hacer frente un año después a los mayores disturbios vividos en Derry y Belfast en las dos últimas décadas.

«El odio sectario sigue alimentando la violencia«, reconocía Long en una entrevista con EL MUNDO. «Yo diría que pocos de los adolescentes que lanzan piedras a la policía están preocupados por el Protocolo de Irlanda. Muchos están simplemente aburridos y enfadados: son jóvenes muy vulnerables, expuestos a la influencia maligna de las bandas que llenas sus barrios de drogas y ejercen la extorsión».

«La gente empieza a rechazar la política del pasado y se está moviendo más allá de las tradicionales barreras entre unionistas y republicanos», advertía Long. «Nosotros rechazamos ese pensamiento binario y creemos que la mejor manera de funcionar es la interdependencia», añadía.

Naomi Long representa de algún modo la primera visión política de una sociedad post-conflicto en Irlanda del Norte. El Acuerdo de Paz de 1998 es para ella la «piedra angular» y la polémica causada por el Protocolo es un «síntoma» de los problemas anticipados del Brexit, al que se opusieron un 56% de los norirlandeses. Ante la cuestión de la reunificación de Irlanda deja, de momento, la puerta abierta, aunque asegura que, hoy por hoy, no se cumplen las condiciones para celebrar un referéndum.

Peter Shirlow, director del Instituto de Estudios Irlandeses de la Universidad de Liverpool, vaticina que las elecciones del 5-M van a marcar un antes y un después en el Ulster, y el ascenso del Partido de la Alianza es tal vez un indicio: «La gente va a dejar de votar contra el otro partido. En todo caso, expresará su frustración contra la crisis política que no cesa, y eso va permitir el crecimiento de partidos que no han tomado una postura constitucional».

En su conjunto, sumando el Partido de la Alianza, el Partido Verde y People Before Profits (la versión local de Unidas Podemos), las fuerzas «no sectarias» podrían lograr en su conjunto un 24% de los votos y trazar el horizonte del «Ulster Alternativo», que cantaron hace tiempo los Stiff Little Fingers, cuando el punk servía de insospechado bálsamo pacificador ente protestantes y católicos.