«La isla energética de Sánchez» prevé cortes en la interconexión con Francia

La propuesta para limitar el precio de las centrales de gas abre la puerta a fijar precios diferentes en la exportación de luz a Francia, limitar el tránsito o incluso cerrar la frontera con «compensaciones». Leer

«La isla energética de Sánchez» prevé cortes en la interconexión con Francia

La propuesta para limitar el precio de las centrales de gas abre la puerta a fijar precios diferentes en la exportación de luz a Francia, limitar el tránsito o incluso cerrar la frontera con "compensaciones". Leer

Ni Plan B ni Plan C: el objetivo principal del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Consejo Europeo que arrancó ayer en Bruselas es conseguir el permiso de las instituciones y los socios europeos para lograr un régimen energético ad hoc, una «respuesta particular para el problema específico dela isla energética de la Península Ibérica». Así lo explicó a su llegada al encuentro, en el que los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 hablarán de la guerra ucraniana, economía y sobre todo de energía a lo largo del viernes. El presidente no ha hablado expresamente de actuar en solitario si las soluciones no son satisfactorias, pero las sensaciones transmitidas en la última semana a sus interlocutores es que lo impensable e inaceptable sería no hacer todo lo posible.

El plan de España pasa por limitar un precio máximo para las centrales térmicas de gas natural. Estas instalaciones están repercutiendo el precio disparado de este hidrocarburos cuando lo utilizan para generar electricidad, y ese coste se acaba extendiendo al conjunto de la energía generada por el resto de fuentes al tratarse de un mercado marginalista en el que todos los oferentes cobran el precio de la oferta más alta que logra casar con la demanda. Sánchez busca que estas centrales oferten a un precio inferior y luego compensarlas fuera del mercado si demuestran que el gas que utilizan lo compraron a un precio superior al tope legal que quiere aplicar España. Esa compensación iría con cargo a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) o a la factura de gas del conjunto de los consumidores españoles.

Sin embargo, esta idea implicaría en su letra pequeña una profunda revisión de las reglas de juego en las interconexiones eléctricas con Francia para evitar distorsiones en el mercado europeo de la electricidad. Todas ellas se recogen en un documento técnico que maneja el Ministerio de Transición Ecológica al que ha tenido acceso EL MUNDO. En este papel, que la delegación española enseñará hoy a sus colegas europeos, se recoge que subvencionar el precio del gas en España obligaría a realizar «ajustes técnicos» si Francia no se acogiera a este sistema, ya que entonces se abriría una gran brecha de precios entre ambos países y se dispararían las exportaciones de luz española.

Entre las soluciones propuestas figuran el establecimiento de un precio diferente al del mercado para la propia interconexión, limitar la capacidad de la electricidad transmitida y, en el caso más extremo, suspender las exportaciones cuando se observen «diferencias significativas de precios» o una distorsión del mercado por la subvención española. Entre estas distorsiones cita el caso, por ejemplo, de que una eléctrica española se vea tentada a producir la máxima cantidad de electricidad posible para venderla en Francia cobrando la compensación española.

La medida busca evitar un rechazo rotundo de Francia y se abre incluso a la posibilidad de que sólo se prohíban las exportaciones, pero no las importaciones de luz con origen en el país vecino. Además, abre la puerta a «compensaciones» -sin detallar cómo- por tener que cerrar la frontera eléctrica. A pesar de estas limitaciones, fuentes del sector energético consultadas creen que la idea no pasará el filtro de los socios europeos y no contaría con el respaldo de Francia, ya que este país necesita comprar en estos momentos luz española debido a la avería de varias centrales nucleares.

«Hay una realidad específica de la Península Ibérica. Me han escuchado hablar mucho de los problemas de interconexión. La península somos una isla energética, hay apenas un 2,8% de interconexiones de nuestro mercado con el europeo tenemos y tenemos particularidades muy concretas que nos dañan y que se agravan con el alza del precio del gas», dijo ayer el presidente. «Por tanto, los gobiernos de España y Portugal hemos planteado una propuesta rigurosa técnicamente, sólida, que no pone en cuestión el funcionamiento del mercado y que nos podría dar a ambos la capacidad para responder de una forma contundente a la subida del precio del gas y la electricidad», añadió.

La UE lleva discutiendo de energía desde finales de verano. El Ejecutivo español ha sido el más insistente desde entonces en «medidas muy audaces». Entonces sus propuestas y peticiones fueron ignoradas y bloqueadas, pero ahora, tras la invasión ucraniana y con los precios disparados, la realidad es muy distinta. La Comisión Europea presentó esta semana su tercera batería de ideas, y ya contempla lo que antaño era inimaginable: topes a los precios (de forma temporal), compras conjuntas de gas, compensar o subvencionar a los productores por la inflación de las materias primas. Además de gravar los llamados «beneficios extraordinarios», entre otras cosas. No están sin embargo las dos ideas que más interesan en Madrid: disociar completamente al precio del gas del de la electricidad e intervenir completamente el mercado para cambiar el sistema de fijación de precios marginalista. No de momento.

La Comisión ha puesto una serie de propuestas sobre la mesa, pero sin entusiasmo, pues avisa de que muchas de ellas, aunque cumplan su propósito a corto plazo, pueden tener efectos contraproducentes a medio. E incluso para garantizar el suministro en un momento geopolítico más que delicado. España está muy satisfecha, porque «muchas de esas ideas tienen el copyright de España», según el presidente. Pero aspira a más. Y si no hay una intervención a nivel general, lo que pide Moncloa es permiso para ir en solitario, garantizando que la conexión de nuestro mercado con el europeo es tan escasa que no se podría en peligro nada.

«Ahora es importante una fórmula que se adecue a la realidad de la Península, que es una isla energética que tiene menos de un 3% de interconexiones con el norte. Estamos escasamente integrados, pero todas las reglas del mercado se aplican sobre España y esto es algo que nos daña doblemente. por la carestía, la poca relevancia de las interconexiones. Hemos planteado ambos algo muy razonable, sólido técnicamente, que no pone en cuestionamiento el funcionamiento del mercado, ojalá encontremos las palancas para que esto puede ser realidad», ha dicho el presidente.

Hasta ahora parecía que el presidente planteaba este trato ad hoc en caso de no lograr una solución global. De hecho, reiteró que si bien el día 29 el Gobierno presentará un plan nacional para «responder a las consecuencias de la guerra y dar una respuesta concreta y global al problema de la energía», «evidentemente lo haríamos de forma más eficaz y contundente si desde el punto de vista europeo diéramos una respuesta única». Pero hoy ha manifestado que en realidad, hay tres niveles simultáneos y que aspira a que todos salgan adelante.

«Queremos una solución para toda Europa. No sólo una compra conjunta sino también un tope a los precios del gas. Pero siendo consciente de que eso puede llevar semanas, lo que proponemos es que respondamos a la particularidad de la península, que tiene la interconexión mínima que tiene. Ambas cosas son perfectamente compatibles. Hay tres pasos. Medidas urgentes alienadas con la realidad geográfica de la península. La segunda, lo que viene proponiendo España con Italia, Rumania, Grecia Italia, y otros, para negociar conjuntamente compra de gas y controlar el precio. Y tercero, una reforma estructural del mercado energético y no son cosas incompatibles y en eso está el gobierno», ha añadido el presidente.

En la última semana Sánchez ha estado de gira y ha logrado apoyos que antes no eran tan claros, como el de Bélgica. Pero convencer a Alemania, Holanda o la propia comisión de que este tipo de soluciones que fragmentarían, incluso temporalmente, un mercado que ha costado décadas configurar, no será nada fácil. «Mostramos solidaridad, responsabilidad, pero siendo conscientes de que el mix de cada país es distintos, y las interconexiones. Y no por falta de compromiso con la agenda verde. El 45% de la producción española viene de renovables y solo el 10% del gas, eso tiene que tener traslación en propuestas diversas para la realidad de la península», ha insistido. «Hasta los más dubitativos ven la calidad técnica de la propuesta de España y esperamos que en un Consejo europeo tan importante logremos una solución equilibrada para todos (…) Lo importante es cuadrar este enorme sudoku. Lo relevante es actuar como hicimos en la pandemia, unidos. La energía afecta al día a día de los ciudadanos que no pueden soportar estos precios», zanjó.