La guerra atemoriza a los empresarios más que la pandemia y hace añicos la previsión de «un gran año»

El índice Ifo de confianza empresarial se desploma y Amec certifica una revisión masiva a la baja de las cifras de negocio esperadas para este año Leer

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Contabilidad Nacional El INE confirma que la recuperación está lejos de completarse: el crecimiento de 2021 se quedó en el 5,1%

La invasión de Ucrania por parte de Rusia ha desatado un inédito desplome en la confianza de los empresarios. Mayor incluso que el provocado por la pandemia. Y ha convertido lo que se preveía como «un gran año», en una sucesión de revisiones a la baja de las cifras de negocio esperadas.

El índice IFO, que elabora el Instituto de Estudios Económicos de la Universidad de Múnich, mide la confianza de los empresarios alemanes sobre la evolución de la economía de su país, es decir, del motor de Europa. En su último informe, relativo al mes de marzo, se evidencia una brusca caída del índice que se «debió a un colapso récord en las expectativas de 13,3 puntos, mayor incluso que la caída que se registró estallar la crisis del coronavirus en marzo de 2020», explica el documento ayer publicado. «La confianza en la economía alemana se ha derrumbado», incidió Clemens Fuest, presidente del Ifo, en declaraciones recogidas por Europa Press.

De forma paralela, Amec, organización que agrupa a 350 empresas industriales con origen español y negocios internacionalizados, publicó también este viernes una encuesta en la que muestra que «ante las posibles consecuencias de la crisis actual de Ucrania y Rusia, el 46,7% de las empresas han revisado a la baja los resultados del ejercicio para 2022».

«El impacto sobre los costes de la energía, así como el de los materiales y componentes es el aspecto donde la crisis de Ucrania y Rusia tiene una mayor afectación sobre las empresas. La posible ralentización de la economía europea es otro aspecto donde un elevado porcentaje de empresas (60%) consideran que podría tener repercusiones sobre su actividad», añade el documento.

«Hasta finales de febrero las perspectivas de las empresas industriales eran que este 2022 debía ser un gran año. Sin embargo, la guerra en Ucrania y el aumento de los precios de la energía, junto con un repunte de los problemas logísticos, están provocando un repentino cambio de tendencia», resumió el director general de Amec, Joan Tristany.

También Caixabank Research, y también este viernes, profundizó en esta misma idea al advertir de que «los principales indicadores de confianza empresarial muestran cómo la guerra en Ucrania ya está teniendo un impacto negativo en la economía de la Eurozona». Esto, por el momento está teniendo un efecto «bastante contenido y consistente», añadió, pero «aumentan los riesgos de un freno importante de la actividad en los próximos meses: el consumo privado se podría ver muy afectado por la subida de la inflación y el sector manufacturero se enfrenta a un recrudecimiento de los cuellos de botella». En definitiva, que la guerra de Ucrania «dispara los costes de las empresas y amenaza el crecimiento en los próximos meses».

Esta segunda variable llega, además, cuando España no se ha recuperado todavía de la crisis anterior. Así lo confirmó ayer el Instituto Nacional de Estadística (INE), que revisó en una décima al alza el crecimiento de 2021 y lo dejó en el 5,1%. La publicación de Estadística evidencia que la economía se comportó mejor de lo adelantado durante el cierre del año pasado, y eso fue lo que destacó el Gobierno.

«El crecimiento de la economía española mantuvo su fortaleza durante el último trimestre del año, con un crecimiento del PIB del 2,2%, superior en dos décimas al avanzado por el INE», señaló el Ministerio de Economía, que subrayó «la sólida recuperación» y el buen comportamiento del mercado laboral. No dijo nada, sin embargo, de que la recuperación sigue siendo incompleta o de que el dato final de crecimiento se quedó muy por debajo de la previsión oficial del 6,5%.