La crisis de suministros asfixia al campo español: «Si cae el sector primario, caerá el país»

La crisis de suministros asfixia al campo español: «Si cae el sector primario, caerá el país»

De amplia tradición familiar -cuarta generación-, Antonio López (40 años) tiene una ganadería de ovejas merinas que cuenta con unas 5.000 madres en unos terrenos arrendados en casi su totalidad cerca de Don Benito (Badajoz). «Lo que más daño nos está haciendo es la subida del pienso porque ha pasado en dos años de costarnos 40 pesetas a 54 más IVA». Pasados los años, aún calcula habitualmente los precios en esta moneda, aunque para resumir los gastos de la anterior campaña acude a sus registros oficiales, ya en euros. «Me gastaba mensualmente entre 600 y 700 euros en comprar pienso para abastecer a las ovejas, pero en el último mes se me ha disparado a los 1.300 euros». El doble. «Y a eso hay que añadir los seguros sociales, el arrendamiento de las fincas, el gasóleo para el tractor… Un desastre, nunca vi nada igual», se queja.

A Antonio le ocurre de forma similar con el nitrato, cuya tonelada está ya en 800 euros aproximadamente y encima «los de secano siempre estamos mirando al cielo, a ver si llueve, pero como cada vez llueve menos, lógicamente, hay que echar más pienso a las madres». Así que «ahora mismo estamos casi que ‘arrimando’ dinero a la producción de corderos».

Así que el ganadero califica de «crítica» la situación del sector, a los que se ha unido la enfermedad de la lengua azul, lo que le ha obligado a sacrificar a varias parideras. «Ya me decía mi abuela que siempre que había que guardar para los años malos, pero es que ahora todas las campañas últimamente son así, con esta tremenda subida de precios, y los que se hayan metido en hipotecas por compra de naves, tractores o coches, lo van a pasar realmente mal».

En su producción trabaja su padre, de 70 años, jubilado activo. «Es imposible encontrar a alguien con responsabilidad que se encargue del campo, o lo has mamado desde pequeño, o a los tres días se aburren. Yo le debo a mi mujer los cuatro o cinco últimos años de vacaciones porque no me puedo despegar de las ovejas los 365 días del año, es imposible», se lamenta, a lo que une sus críticas a las escasas ayudas para potenciar el acceso de jóvenes al mundo agrario: «Uno que vaya a empezar no puede invertir con estos costes tan elevados, es imposible, en mi caso, afortunadamente, tenía a mi padre…».