Johnson planea enviar a Ruanda a los inmigrantes que cruzan el Canal de la Mancha

Johnson planea enviar a Ruanda a los inmigrantes que cruzan el Canal de la Mancha

Reino Unido Johnson da un volantazo en su política hacia los refugiados tras las duras críticas Guerra en Ucrania La «falta de humanidad» de Johnson con los refugiados ucranianos

El «premier» Boris Johnson ha confirmado su planes para enviar directamente a Ruanda a los miles de inmigrantes que cruzan el Canal de la Mancha y que están pendientes de la petición de asilo. El líder conservador aseguró que la decisión obedece a «criterios humanitarios» y que será posible «gracias a las libertades del Brexit», aunque reconoció que puede enfrentarse a trabas legales.

Los partidos de la oposición y las ONGs hiciernon causa común a la hora de condenar el plan como «inhumano», «cruel», «perverso» y «vergonzoso». El «premier» compartió las duras críticas con su secretaria de Interior, Priti Patel, que esta semana ha viajado a Kigali para sellar el acuerdo al cabo de ocho meses de negociaciones.

El Gobierno de Ruanda recibiría el equivalente a 145 millones de euros por acoger temporalmente a los inmigrantes y darles en última instancia una oportunidad para «rehacer sus vidas» en el corazón de África y a 7.000 kilómetros del Reino Unido. Priti Patel, hija de inmigrantes indios afincados en Uganda, es la auténtica artífice del controvertido plan para intentar frenar la avalancha de inmigrantes que llegan a las costas británicas y que el año pasado llegaron al récord de 28.526.

Unos 5.000 inmigrantes han completado la arriesgada travesía en lo que va de año, 600 de ellos el pasado miércoles, con la tragedia que costó 27 vidas el pasado mes de noviembre con el hundimiento de bote inflable. Patel propuso entonces enviar directamente de vuelta a los botes cargados de inmigrantes a las costas francesas, una medida criticada como «inhumana» por las autoridades y reconocida ayer como «impracticable» por el propio Boris Johnson.

Patel está también en el ojo del huracán por el fiasco del sistema de acogida a los refugiados ucranianos. Tan solo 12.000 refugiados han sido recibidos hasta la fecha en el Reino Unido, la mayoría por tener familia en las islas británicas y tan solo 1.200 por el polémico sistema de «esponsorización» Homes for Ukraine. Todos ellos requieren visados que pueden tardar semanas en tramitarse.

En un discurso en Kent, el condado más afectado por la llegada de los inmigrantes que cruzan el Canal de la Mancha, Boris Johnson destacó el papel de su país como «faro de la apertura y la generosidad» y sin embargo pasó de puntillas por las trabas para acoger a los refugiados ucranianos, en contraste con los países de la UE.

El «premier» aseguró que los inmigrantes que llegan a Calais «pasan por países manifiestamente seguros, muchos de ellos en Europa, donde podrían y deberían pedir asilo». Según Johnson, los abusos del sistema están «erosionando el apoyo del público al concepto de asilo» y están alimentando «el modelo de negocio de los traficantes humanos».

Con la nueva Ley de Nacionalidad y Fronteras, Johnson aspira a introducir varios elementos de disuasión. Los inmigrantes que lleguen a las costas británicas podrán ser incriminados y los pilotos de los botes podrían ser condenados incluso a cadena perpetua. El Canal de la Mancha será además «militarizado» con la Royal Navy al mando, en sustitución de la Fuerza de Fronteras.

En vez de ser acogidos en hoteles, los inmigrantes que llegue al Reino Unido serán trasladados a un «centro de recepción» al estilo griego en North Yorkshire. Tan solo los hombres serán elegibles para el traslado a Ruanda, aunque el número de mujeres y niños ha disminuido ostensiblemente en los últimos meses. Nueve de cada diez de los que completaron la travesía en el 2021 eran hombres, gran parte de ellos kurdos de origen iraní e iraquí, sirios, afganos y centroafricanos.

Según estimaciones del Gobierno británico, alojar a 25.000 inmigrantes pendientes de asilo en hoteles le cuesta al día más de cuatro millones de euros. «Enviar a los inmigrantes más allá de nuestras costas puede salir más caro que alojarlos en el Ritz«, ha advertido sin embargo el ex secretario de Cooperación Internacional Andrew Mitchell, la voz más crítica entre los conservadores contra los planes del Gobierno Johnson.

Mitchell advirtió de paso que el propio Gobierno australiano -que ha servido de modelo a la política migratoria post-Brexit- tuvo que dar marcha atrás a una medida similar por los problemas legales. El laborista Mark Drakeford, ministro principal de Gales, criticó la medida como «cruel e inhumana». «Estamos ante una decisión malvada que no encaja en los cánones de una sociedad civilizada», declaró por su parte el portavoz parlamentario del Partido Nacional de Escocia (SNP) Ian Blackford.

«Estamos ante una decisión brutal y repugnante que no hace absolutamente nada para afrontar las razones por las que la gente decide realizar estas peligrosas travesías para encontrar seguridad en el Reino Unido», declaró por su parte Enver Solomon, al frente del Refugee Council, que advirtió que el Gobierno Johnson podría estar violando la Convención sobre el estatuto de los refugiados de la ONU.