Hamilton vs. Verstappen, o cuando el drama es más importante que el deporte

Hamilton vs. Verstappen, o cuando el drama es más importante que el deporte

Entre los aficionados al deporte, sea cual sea su disciplina, hay dos bandos que más o menos se repiten: los que defienden los valores deportivos, el juego justo, las tácticas y lo puramente establecido dentro de las reglas, y los que prefieren el salseo, las polémicas y el show por encima de lo que ocurra en la pista, el campo o el circuito.



Yo no me tapo: estoy más cerca de los segundos que de los primeros, hasta cierto punto. En la Fórmula 1 está muy bien discutir de neumáticos, hablar de ‘set ups’ o de cuánto se puede abrir el DRS, pero donde esté una buena pelea codo a codo como la que se vivió entre Lewis Hamilton y Max Verstappen en Brasil, que se quiten las lecciones de moralidad de los ingenieros de sofá.

No me malinterpreten. Las reglas de juego son claras, y por encima del espectáculo está la seguridad de los pilotos, que se están jugando la vida para entretenernos. Lo que hizo Verstappen es, a todas vistas, una acción sucia y por lo menos investigable, pero como la FIA está empeñada en generar dudas sobre si están más cerca de la capacidad de coherencia de los orangutanes que de los seres humanos, ya nada nos puede sorprender. Incluso un macaco sería capaz de mantener un discurso lógico y continuo, algo que para los hombres que comanda Michael Masi es ciencia ficción.



Si el Mundial de F1 ya estaba más tenso que los ascensores de Génova 13, lo que le hacía falta es que Verstappen saque el colmillo ante un Hamilton que está empeñado en conseguir su octavo título mundial por lo civil o lo criminal.

Esta rivalidad, por el bien de la Fórmula 1 y del deporte, era necesaria. Sin llegar a la enemistad personal, que no se la tienen, Hamilton y Verstappen están dejando un espectáculo que no olvidaremos en décadas. Las tres carreras que quedan serán a cara de perro y no se puede descartar una nueva refriega.

Pase lo que pase, este Mundial 2021 se recordará durante décadas. ¿O acaso se ha olvidado la patada del eterno Valentino Rossi a Marc Márquez