El unionismo boicoteará la formación del gobierno autónomo tras las elecciones

El unionismo boicoteará la formación del gobierno autónomo tras las elecciones

Irlanda del Norte La «tercera vía» se abre paso en Belfast Preguntas y respuestas Protocolo de Irlanda: las dudas y flaquezas de un acuerdo indispensable

Sin una reforma radical del Protocolo de Irlanda del Norte, la sección del acuerdo del Brexit centrada en el conflictivo territorio británico, no habrá gobierno en Belfast después de las elecciones autonómicas, que se celebran este jueves. El principal partido unionista, el DUP, mantendrá su boicot a la forzada coalición ejecutiva con sus rivales republicanos en el Sinn Féin, según ha confirmado el diputado Ian Paisley en un encuentro con la Asociación de Prensa Extranjera (FPA), en Londres.

«El Protocolo es un castigo administrativo impartido por la Unión Europea al Reino Unido por la osadía de querer retirarse del bloque. Ha socavado la ruta hacia la estabilidad en la que todos nos embarcamos desde los acuerdos de paz», ha advertido el hijo y heredero político del fundador de la formación unionista, el reverendo Paisley, quien reactivó el proceso de reconciliación en un insólito pacto de gobierno con el dirigente del IRA y del Sinn Féin, Martin McGuinness, hecho realidad en 2007.

La sintonía se quebró diez años después y dio paso a consecutivos vacíos de poder. El Sinn Féin se retiró del autogobierno en 2017 y el DUP empleó la misma táctica el otoño pasado en protesta por la implementación del tratado del Brexit. «El impacto comercial es considerable y está arruinado la estabilidad de Irlanda del Norte. Nuestro ministro principal abandonó el gobierno para subrayar la gravedad del asunto y alertar al primer ministro Boris Johnson de que si no lo soluciona, no habrá gobierno en Irlanda del Norte», ha remarcado el diputado.

Paisley Junior -como se le conoce en Westminster- ha advertido de que «la identidad de Irlanda del Norte está amenazada» y ha responsabilizado al Gabinete conservador de «debilitar la unión» de las naciones británicas con su «ineptitud» en la negociación de la salida de la UE. «El primer ministro traicionó a los norirlandeses y no vamos a consentir que lo haga por segunda vez. Debe ser valiente y ejercer como el mandatario unionista que clama ser», ha señalado.

El DUP pide una reforma radical del protocolo, que creó una frontera comercial en el mar de Irlanda para evitar reconstruir los puestos aduaneros del interior de la isla que se desmantelaron tras el desarme del IRA. Para los unionistas representa una fisura intolerable y presuntamente ilegal del mercado interno británico, la degradación de su pertenencia al Reino Unido y un paso de gigantes hacia la reunificación de la isla. «Hay más controles de bienes que vienen desde Gran Bretaña que en la frontera entre Bielorrusia y la UE», ha denunciado.

Paisley se ha mostrado confiado en la victoria electoral de su formación, algo que ningún sondeo anticipa. Las encuestas de intención de voto y los analistas predicen un triunfo histórico del Sinn Féin. De confirmarse la tendencia, sería la primera vez en los 101 años desde la formación de Irlanda del Norte que un republicano – en este caso, la dirigente Michelle O’Neill– lidere el Parlamento ‘unionista’ de Stormont.

«Pienso que tendremos mejores resultados que los de las previsiones y que seguiremos siendo el mayor partido de Irlanda del Norte. Será una victoria muy ajustada. Limitada, quizá, a un escaño y algunos hasta proyectan un empate. Pero creo que saldremos bien parados y con la fuerza suficiente para exigir al gobierno de Johnson que arregle el protocolo», ha aventurado.

Un retroceso del DUP en las urnas dejará a la provincia en punto muerto y alargará el vacío de poder. La estructura de gobierno compartido viene dictada en el Acuerdo de Viernes Santo (1998), motor del proceso de paz, a fin de asegurar la representación de las comunidades mayoritarias, unionista probritánica y nacionalista irlandesa. Casi tres décadas después, es un obstáculo a la estabilidad política.