El sector turístico lanza la primera ola de contratación con la reforma laboral: los fijos discontinuos no contarán como parados tras la campaña

El sector turístico, el principal motor del empleo en España ha iniciado sus contrataciones de temporada con el nuevo marco legal. Los contratos fijos discontinuos ,que no contarán como parados cuando dejen de trabajar al final de la temporada, son los protagonistas. Leer

El sector turístico lanza la primera ola de contratación con la reforma laboral:  los fijos discontinuos no contarán como parados tras la campaña

El sector turístico, el principal motor del empleo en España ha iniciado sus contrataciones de temporada con el nuevo marco legal. Los contratos fijos discontinuos ,que no contarán como parados cuando dejen de trabajar al final de la temporada, son los protagonistas. Leer

La entrada en vigor del 100% de la reforma laboral ha coincidido con el arranque de la temporada turística y ha supuesto el despegue de los contratos que principalmente absorberán las altas tasas de temporalidad previas, los fijos discontinuos.

La reforma laboral ha dado un vuelco a la situación de la última década al señalar el indefinido como el contrato ordinario y la industria se adapta al nuevo marco. Si se toma Baleares como prueba piloto de lo que sucederá en los próximos meses, los fijos discontinuos serán los protagonistas en un sector que genera 2, 3 millones de empleos, el 11,8% del total en la economía española.

Con el arranque de la actividad en el sector se acelerará la transformación del mercado laboral que el Gobierno ha anunciado a los cuatro vientos. Y, al término de la temporada, se espera una reducción drástica del repunte estacional del paro turístico por el fin de cientos de miles contratos temporales firmados. La reforma laboral sacará a una gran parte de ellos del registro estadístico del paro.Aunque realmente no trabajen en los próximos seis meses, tampoco constarán como desempleados.

«Las personas trabajadoras con contratos fijos discontinuos tienen una relación laboral indefinida que se activa en las temporadas que determina cada contrato. Por tanto, no son personas en desempleo. En los periodos de inactividad se consideran estadísticamente como demandantes no parados«, explican en el Ministerio de Trabajo.

La categoría «demandante no parado» no existe en las estadísticas mensuales de Trabajo. Sí existe la de demandante ocupado, (917.000 el pasado mes de marzo) y no ocupados (226.000). Ninguna de estas 1,1 millones de personas se incluye entre los 3,1 millones de parados registrados el pasado mes.

En cualquier caso, el pasado mes de marzo, se aceleró el cambio. El impulso vino dado por las altas en el sistema de los fijos discontinuos, que aumentaron un 44% y ya ascienden a 471.000.

En el caso concreto de Baleares, la contratación de personal por esta vía fue particularmente intensa, al crecer un 206% respecto a hace un año. De los apenas 14.000 trabajadores contratados bajo esta modalidad, se ha pasado a más de 40.000, una cifra que supera la caída del paro en la comunidad autónoma el pasado mes de marzo. Mientras, la contratación temporal ha bajado o apenas crece. El tirón del turismo en Baleares fue determinante para que la nueva fórmula de reemplazo del trabajo temporal que se ha identificado con la precariedad gane ritmo. Sólo Andalucía, con un aumento interanual del 52% en los fijos discontinuos, supera la media nacional.

Los expertos advierten sin embargo que, contra las apariencias que ofrece la generalización de contratos indefinidos, la actividad de los trabajadores no tiene por qué aumentar. De hecho, la duración media de los contratos será inferior a lo que era antes de la reforma laboral precisamente como consecuencia de la absorción de la temporalidad en actividades estacionales como el turismo.

«Los trabajadores fijos discontinuos del turismo en Baleares se rigen por un convenio colectivo por el que no pueden estar parados menos de seis meses en una temporada que termina, como muy tarde, en noviembre», explica Yolanda Calvo desde CCOO. Hoteles, tiendas, aeropuertos… todos se ajustan a un calendario por el que un empleado puede empezar trabajando 10 horas a la semana y alcanzar 40 horas en el pico de la campaña, unos meses después.

Eso sí, una vez terminada, pasan a la inactividad y, lógicamente no cobran salario. Si han cotizado más de de 360 días pueden cobrar paro pero si no, sus ingresos dependen de sus ahorros y subsidios o de la alternancia con otro empleo intermitente. En cualquier caso, el Ministerio de Trabajo los contabiliza como trabajadores con empleo fijo y fuera de la lista oficial del paro.