El sector pide menos leyes y más fórmulas como el ‘Help to Buy’ para que los jóvenes puedan comprar vivienda

El sector pide menos leyes y más fórmulas como el ‘Help to Buy’ para que los jóvenes puedan comprar vivienda

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Los jóvenes son uno de los grupos de población más activo en el mercado inmobiliario, sin embargo, son también los que más complicado lo tienen para acceder a una vivienda porque el precio de los alquileres es elevado en muchas ciudades y porque las barreras para comprar cada vez parecen más elevadas.

Detrás de esta situación hay varias razones. La principal, a juicio de Elena Ruiz Cebrián, presidenta del Consejo de la Juventud de España, es la «precariedad» económica y laboral de los más jóvenes, «que cobran ahora menos que hace 20 años». Su intervención abrió ayer el foro Jóvenes y vivienda: ¿Es posible la propiedad? organizado por la Fundación Notariado en el que se analizó la situación del mercado para los menores de 35 años.

El encuentro pretendía analizar las causas y posibles soluciones a varios de los interrogantes que se plantean ahora en le mercado: ¿Es posible la propiedad de la vivienda para los jóvenes? ¿Cómo? ¿Cuándo? Y sobre todo, ¿por qué es tan complicado en España?

«Está habiendo un viraje hacia el alquiler por una cuestión cultural, pero también porque es casi imposible poder dar la entrada de una hipoteca porque eso supondría una media de tres, cuatro o cinco años de salario íntegro. Es casi inviable que podamos ahorrar para dar esa entrada y eso hace que cambiemos al alquiler», añadió Ruiz Cebrián.

La visión empresarial llegó de la mano de Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE), quien puso el énfasis en el papel de los gobiernos y las políticas públicas y criticó la falta de una estrategia en materia residencial desde hace décadas. «Tiene que haber política de vivienda por parte del Estado y hay que partir de la base del desarrollo de vivienda pública, ni siquiera en colaboración público-privada. No se puede perseguir que el sector privado desarrolle vivienda pública. Hay obligaciones que no son subrogables», dijo durante su intervención en el encuentro.

En su opinión, la «superproducción legislativa» que hay en España en este sector es la razón principal para el encarecimiento de los precios y, por el contrario, detecta una importante carencia a la hora de establecer iniciativas que ayude a los menores de 35 años a conseguir un préstamo hipotecario. «En otros países, los gobiernos han entendido que es prioritario dar soluciones habitacionales a los jóvenes para acceder a la vivienda», aseguró al poner como ejemplos los casos de Francia, con sus crédito cero, el help to buy de Reino Unido o las recientes medidas anunciadas en Italia. «Pero en España tenemos una legislación que hace muy difícil desarrollar estas soluciones, además de la falta de voluntad para ponerlas en marcha», señaló.

En esta línea se situó también Juan Carlos del Rieu, director de Estrategia y Sostenibilidad de la Asociación Española de Banca (AEB), que incidió en la importancia de ayudar a los jóvenes en el acceso a un crédito hipotecario. Algo que pasa, en su opinión, por establecer «políticas activas de empleo» que aumenten la empleabilidad de ese colectivo y por promover «programas como el Help to Buy británico» para movilizar «una demanda embalsada de 750.000 personas que tienen las condiciones para pagar una hipoteca pero no pueden hacerlo porque no pueden acceder a ella».

Los expertos coincidieron en que empieza a haber un cambio cultural en la concepción del alquiler como alternativa habitacional, a la manera que lleva años ocurriendo en Europa. Sin embargo, consideran también que la propiedad está tan arraigada en nuestro país que se mantendrá en próximas décadas. «El problema no es si la propiedad seguirá vigente, sino a qué edad se llega a ella», matizó Juan Carlos del Rieu.

El representante de la AEB resaltó el desfase que ya muestran las estadísticas. «Antes veíamos jóvenes propietarios de entre 25 y 35 años y ahora vemos que este segmento se ha desplazado entre los 35 y 45, que es donde se concentra la principal demanda de vivienda habitual», ha señalado.

Y todo eso, volvieron a coincidir, tiene implicaciones más allá del mercado residencial, en tanto que influye en la estructura productiva de la economía, la manera en la que nos relacionamos, nuestros hábitos de consumo, las tasas de natalidad o la emancipación, entre otros aspectos.

Detrás de esta situación hay varias razones. La principal, a juicio de Elena Ruiz Cebrián, es la «precariedad» económica y laboral de los más jóvenes, «que cobran ahora menos que hace 20 años».

«Estamos yendo hacia un mundo más precarizado», resumió Sergio Nasarre, catedrático de Derecho civil y director de la Cátedra Unesco de Vivienda Universidad Rovira i Virgili. «El capitalismo se ha reinventado en forma de economía colaborativa, que abarata el acceso a determinados servicios, pero creo que ese no es el camino», dijo antes de proponer fórmulas alternativas de propiedad que contribuirían a hacer posible que los jóvenes pudieran ser dueños de una casa propia.

Entre ellas, enumeró «las tenencias intermedias catalanas», que se basan en una propiedad parcial del inmueble. «Uno es propietario independientemente del porcentaje que tenga», ha resumido Nasarre; o la «propiedad temporal» acotada a un periodo largo de años.

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