El paro juvenil se enquista: España es el único país europeo que no consigue bajar del 30%

El paro juvenil se enquista: España es el único país europeo que no consigue bajar del 30%

Desempleo España acumula ya 53 trimestres sufriendo una tasa de paro superior al 10%

Italia, Grecia y Portugal presentan datos de desempleo juvenil muy elevados. Suecia, lo que no deja de ser llamativo, Lituania, Bélgica e incluso Francia también sufren tasas elevadas en este sector de la población. Pero lo que ninguno de estos países acumula es un paro tan alto entre los menores de 24 años que el dato llega a superar el 30%, algo que sólo ocurre en un país europeo: España.

De hecho, que la economía española rebase ese alarmante nivel se ha convertido ya en algo común, y ni siquiera la recuperación del empleo que tanto subraya el Gobierno ha conseguido revertir esta situación. Las últimas cifras publicadas ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos así lo muestran: en septiembre, el dato de desempleo juvenil en España ascendió a un 30,6%, y en ese ámbito de la OCDE sólo Costa Rica presenta un dato superior.

La tasa contrasta sobremanera cuando se enfrenta con las medias de la zona euro, la Unión Europea o la propia OCDE. En los dos primeros casos, las cifras rondan el 16%, por lo que el dato español es casi el doble. La diferencia es incluso mayor atendiendo al 10% medio que presenta la OCDE, y si la comparación se hace con Alemania el resultado es totalmente desolador: la cifra española es cinco veces superior.

La tendencia, cierto es, muestra una cierta moderación ya que en la anterior publicación, la que hacia referencia a agosto, la tasa de paro juvenil era del 31,7%. Y a cierre del pasado año el dato supera incluso el 38%, por lo que la reducción es evidente. Pero incluso así, que la cuarta potencia económica de Europa tenga a un 30% de sus trabajadores jóvenes en paro es difícilmente admisible.

Y también lo es que en términos absolutos España sea, asimismo, el país europeo con un mayor desempleo. El 14,6% a cierre de septiembre vuelve a duplicar las medias tanto de la UE como de la OCDE, y la comparación con Alemania, pero también con República Checa, Dinamarca o Polonia arrojan datos cinco, seis o incluso siete veces más reducidos.

Este complejo contexto se produce, como ya se ha señalado, a pesar de la evidente mejora en el mercado laboral. La afiliación ya está en niveles previos a la pandemia, algo que el Producto Interior Bruto (PIB) ni mucho menos ha conseguido todavía y que para lo que habrá que esperar hasta, muy probablemente, mediados de próximo año. El dato adelantado de crecimiento del Instituto Nacional de Estadística (INE) relativo al tercer trimestre confirma que la recuperación ha perdido vigor, y la mayor parte de previsiones apuntan a que España crecerá por debajo del 6% e, incluso, podría quedarse por debajo del 5%.

Esto evidencia un inédito desacoplamiento entre la economía y el ritmo de creación de empleo, dos variables que en España -y en la mayor parte de países europeos- siempre habían evolucionado de forma muy pareja. Y entre los economistas hay un cierto desconcierto antes este fenómeno, pero también existe cierta unanimidad al señalar algunas circunstancias que ayudan a explicarlo. Por una parte, los 190.000 trabajadores que continúan en Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), que cuentan en términos de afiliación pero que no están generando riqueza. Los autónomos en cese de actividad así como el número total de horas trabajadas también ayudan a explicar el desacoplamiento, y por último se debe tener en cuenta que una parte importante del repunte de afiliación responde al incremento que ha experimentado la contratación pública.

Funcas, por ejemplo, ha concluido en más de una ocasión que, efectivamente, la afiliación total está ya en niveles previos a la pandemia pero, al mismo tiempo, existe u déficit en términos efectivos. «La afiliación supera su nivel precrisis en términos brutos, pero en términos efectivos y desestacionalizados, es decir descontando los trabajadores en ERTE y los autónomos con prestación, todavía persiste un déficit de 131.000 empleos, mayor aún si solo se tiene en cuenta el empleo privado», confirmó este mismo mes tras conocer los datos de afiliación.

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