El Gobierno justifica ahora que una bajada de impuestos no garantiza la reducción de precios en luz y carburantes

Aunque el presidente Sánchez avanzó medidas en el ámbito fiscal, el Ejecutivo defiende que una rebaja «no resuelve los problemas» Leer

El Gobierno justifica ahora que una bajada de impuestos no garantiza la reducción de precios en luz y carburantes

Aunque el presidente Sánchez avanzó medidas en el ámbito fiscal, el Ejecutivo defiende que una rebaja "no resuelve los problemas" Leer

Crisis El Gobierno se desdice del acuerdo con Feijóo en La Palma y rechaza bajar los impuestos sobre la energía Crisis El Gobierno ofrece 500 millones de euros para bonificar el gasóleo pero los transportistas mantienen el pulso y los paros

Pedro Sánchez adelantó la pasada semana que el Gobierno que preside trabajaba en una rebaja de impuestos para los carburantes. Tanto para los transportistas profesionales como para los usuarios privados. Y que esa medida estaría plasmada en el Plan Nacional que se aprobará el próximo 29 de marzo. Pero ahora, desde ese mismo Gobierno se ha cambiado el discurso y la fiscal ya no es la vía principal en la que se trabaja. Ni en la gasolina y el diésel ni tampoco para rebajar la factura de la luz. El motivo: que el Ejecutivo entiende que una reducción de impuestos no garantiza una rebaja de los precios.

Así lo explican tanto en el Ministerio de Hacienda como en el de Economía. Es más, la propia vicepresidenta primera, Nadia Calviño, sostiene que una rebaja «no resuelve los problemas» existentes y que de nada serviría una reducción si luego se ve «absorbida por una subida de los precios de la energía».

Y en el departamento que dirige María Jesús Montero añaden que una revisión a la baja del Impuesto de Hidrocarburos o una reducción del 21% al 10% del tipo del IVA -para lo que haría falta el visto bueno de Bruselas o ignorar las directrices europeas como hizo Polonia- no garantiza que el precio baje en la misma proporción. El temor añadido en este punto es que es que las gasolineras o distribuidores se queden con parte del margen de rebaja.

Por ello, en el Gobierno ven con mejores ojos la aplicación de bonificaciones como han aprobado, por ejemplo, en Francia. «Es más efectivo», resumen desde Hacienda.

De hecho, algo similar es lo que ofrecieron a los transportistas profesiones para que pongan fin al paro que amenaza con provocar fuertes desabastecimientos. «En la reunión con los transportistas quedó claro que una bajada del IVA o del Impuesto sobre Hidrocarburos no les ayudaría en absoluto», defendió Calviño en el Senado, y desde Hacienda explican que esto se debe a un doble motivo: a que los transportistas profesionales ya tienen derecho a una devolución en el Impuesto especial sobre Hidrocarburos; y a que el IVA se lo pueden deducir.

A los convocantes, sin embargo, esos 500 millones en bonificaciones para el gasóleo profesional les parece totalmente insuficientes y la poca concreción del Gobierno amenaza con que los paros no sólo no remitan sino que se acentúen. Y, además, entre los transportistas tampoco está tan clara la tesis que defiende Calviño.

Por ejemplo, la Federación Independiente de Transportistas de Andalucía, la Alianza por la Movilidad Sostenible y la Innovación Rural, la Asociación Regional del Transporte Escolar de Extremadura y la Asociación Provincial del Transporte de Málaga exigieron ayer la reducción «inmediata» de los impuestos sobre los combustibles y la energía selectiva para empresas y profesionales del transporte.

En un comunicado recogido por Europa Press, también explicaron que bajar los impuestos a todos los usuarios tendría «el efecto contrario al deseado», ya que «se estimularía un mayor consumo de combustibles, generando nuevas presiones inflacionistas», y «disminuiría» la recaudación fiscal, estrechando el margen financiero de las administraciones para mitigar el impacto de la crisis. «Además, sería socialmente injusto: los ciudadanos sin coche subvencionarían indirectamente a los propietarios de vehículos privados», expusieron.