El FMI pide en Bruselas que las reglas fiscales en Europa se apliquen en función de la deuda de cada país

Considera que deben ser más simples, dar más autonomía a cada país y adecuarse a los niveles de deuda Leer

El Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que el debate sobre la vuelta o no a las reglas fiscales en la Unión Europea es más oportuno que nunca, ahora que el continente atraviesa una «segunda crisis económica» por la guerra en Ucrania después de una primera derivada de la pandemia de la que aún no nos hemos recuperado.

Según ha reivindicado este lunes Gita Gopinath, directora general adjunta del FMI, durante su participación en el Brussels Economic Forum en la capital comunitaria, las nuevas reglas fiscales que entrarán en vigor cuando se desactive la cláusula de escape del Pacto de Estabilidad y Crecimiento «tendrán que ser más sencillas, deberán buscar el equilibrio a medio plazo dependiendo de los niveles de deuda pública de cada país y deberán permitir que haya más autonomía a nivel nacional».

La institución que dirige Kristalina Georgieva ha recordado que ahora muchos países tendrán que asumir importantes inversiones y gastos, por lo que ha recomendado especialmente a aquellos que tengan elevados niveles de deuda pública que presenten un plan de consolidación fiscal a medio plazo.

«Hay muchos gastos en la agenda y dado que vivimos en un mundo que ha sufrido un shock económico, es importante que los países tengan planes fiscales sólidos a medio plazo que demuestren que se volverá a niveles de gasto razonables después de la crisis y en este sentido el debate sobre las reglas fiscales es muy importante y hay que valorarlo en el contexto actual en el que los niveles de deuda son muy altos», ha reivindicado.

España, con una deuda pública del 118,4% del PIB a cierre de 2021 que previsiblemente bajará hasta el 115,1% este año, según las previsiones económicas de la Comisión Europea, es uno de los países a los que reiteradamente le han pedido que prepare un plan de consolidación fiscal a medio plazo. El Banco de España y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) se encuentran entre las instituciones que se lo han aconsejado, pero el Ministerio de Hacienda siempre ha defendido que no era el momento apropiado para afrontar esta tarea.

Paolo Gentiloni, comisario de Asuntos Económicos, ha coincidido con la portavoz del FMI en que las nuevas reglas fiscales deben asegurar una «reducción gradual de la deuda sin interrumpir el crecimiento«, mejorar el nivel de responsabilidad de cada país y ser más simples.

«El mecanismo Next Generation puede ser un ejemplo en el que fijarse, porque es un método en el que tenemos capacidad de decisión de los países en cada plan, mucha negociación entre los países y la Comisión y después implementación y control de la Comisión. Este método puede ser útil para la política fiscal a medio plazo haciendo que la reducción de deuda sea más real de lo que es en el papel. Este es el reto pero me agrada que el FMI vea que la solución no es tan fácil, porque encontrar consensos es difícil», ha señalado el comisario.

No obstante ha defendido que «saber los retos que hay que afrontar es parte de la solución» y ha celebrado que han «avanzado bastante en el debate». De hecho, ha recordado que hace unas semanas países «tan diferentes» como España y Países Bajos presentaron una propuesta conjunta para reformar estas reglas. En concreto, defendieron la creación de «estrategias de consolidación específicas por país, que sean realistas, graduales, pero ambiciosas y compatibles con el crecimiento económico y la creación de empleo, inspiradas en la gobernanza de los instrumentos Next Generation EU».

Los portavoces del FMI y la Comisión Europea también han abordado el problema de los costes asociados a la transición ecológica y el coste extraordinario que supone pasar del uso de los combustibles fósiles a las energías limpias.

En este sentido, Gentiloni ha asegurado que la UE «no puede posponer» esta transición. «La UE debe preguntarse primero cómo se va a comportar en esta situación, porque podríamos responder con la idea de que vivimos tiempos difíciles, hay que afrontar la independencia del gas y el petróleo ruso, así que podemos posponer la transición ecológica y volver en unos años. Creo que eso sería un error. El rol que debe tener la UE en este proceso es de liderazgo», ha defendido.

Ha argumentado que los ajustes de carbono en frontera pueden verse inicialmente como una política en contra de otros países, pero cree que gradualmente se considerará una referencia. En cuanto a la financiación de esta transición ecológica, ha estimado en 500.000 millones de euros las inversiones que la UE necesita.

A este respecto, la directora del FMI ha pedido que se potencien las inversiones privadas, ya que «la escala de inversiones que se necesita es muy superior al dinero público que se puede aportar».

Ambos líderes han coincidido en que la invasión de Ucrania por parte de Rusia tendrá consecuencias negativas para la economía mundial.

«Lo que afrontamos ahora es un segundo cisne negro en dos años, esperábamos en enero que hubiera una buena evolución de la economía pero la guerra aumentó algunos vientos en contra que ya teníamos el año pasado y ahora estamos enfrentándonos a retos. La guerra es primero un problema humanitario, no podemos mirar sólo a la economía. Pero en el plano económico estamos reaccionando como uno sólo en la UE», ha defendido.

El ex primer ministro italiano ha insistido en que, aunque la guerra tendrá consecuencias, la UE no puede eludir su responsabilidad ni sus ambiciones. «El crecimiento está cayendo y tenemos el nivel más alto de inflación que hemos tenido con la moneda única, pero esos retos no deben cambiar la ambición de la UE. La lección que hemos aprendido en los últimos años es que necesitamos independencia energética y una defensa común y debemos analizar cómo gestionar esto todos juntos».

Sobre las medidas que están aprobando los países para paliar el impacto de la guerra, no es partidario de una política fiscal de apoyo universal como la que se implementó durante la pandemia sino que apuesta por medidas granulares, focalizadas en los más débiles y sobre todo temporales.

«Los gobiernos tienen que ser ahora más selectivos y no digo esto porque este preocupado por la sostenibilidad de la deuda, porque las condiciones de financiación seguirán siendo favorables e incluso negativas durante un largo tiempo, pero con la inflación que tenemos necesitamos ser mucho más selectivos y esto es lo que sugeriremos a los países en el Paquete de Primavera», ha recalcado.