El batacazo de Hidalgo y Pécresse dinamita el viejo sistema de partidos en Francia

El batacazo de Hidalgo y Pécresse dinamita el viejo sistema de partidos en Francia

Elecciones en Francia El peligro de otra Hungría dentro de la UE La oposición Los candidatos eliminados piden masivamente el apoyo para Macron en la segunda vuelta: «Ni un voto para Le Pen»

El gran perdedor en estas atípicas elecciones francesas ha sido el viejo sistema de partidos, tras el descalabro de los dos grandes que se han alternado el poder en Francia durante la V República. Las dos candidatas por estas formaciones, Valérie Pécresse por Los Republicanos y Anne Hidalgo por el Partido Socialista, encarnaron ayer la debacle de este sistema tradicional en la primera vuelta electoral.

La primera apenas cosechó un 5% de los votos y quedó por detrás del candidato ultraderechista Éric Zemmour, mientras que la alcaldesa de París, una de las grandes decepciones para la izquierda, obtuvo apenas un 2% y quedó en décimo lugar, casi a la cola, agravando así la crisis que su partido lleva arrastrando años. El resultado no le da ni para pagar los gastos electorales.

Elecciones en Francia

Presidenciales.
Redacción:
RAQUEL VILLAÉCIJA
París

Macron resiste el empuje de Le Pen en el primer asalto

La decepción en el cuartel general de la socialista tras conocerse el escrutinio era evidente: «Sé lo decepcionados que estáis esta noche, pero juntos haremos un balance objetivo del resultado y no tiraremos jamás la toalla», dijo Hidalgo, animando a sus votantes a apoyar a Macron en la segunda vuelta.

También Pécresse pidió el voto para Macron y mostró su decepción por el apoyo obtenido. «A pesar de la pasión que me mueve, no lo he logrado en esta campaña. Esta noche la reflexión es que el pueblo ha votado y su veredicto se impone. Es una decepción personal y colectiva. Asumo la responsabilidad de mi parte», dijo.

Hidalgo ha hecho el peor resultado de la historia del Partido Socialista desde el año 1969, y su derrota plantea dudas sobre la supervivencia de la formación y también sobre su futuro al frente de la alcaldía de París, pues su posición tras esta caída ya queda muy debilitada. El grado del desplome lo ilustra esta anécdota: en un colegio de Pau, en los Pirineos Atlánticos, se les olvidó colocar ayer las papeletas de voto de Hidalgo y durante dos horas ningún votante las reclamó. Un interventor se dio cuenta de ello.

A pesar de que, a medida que avanzaba la campaña, aumentaban las malas expectativas de voto, Hidalgo quiso seguir adelante. La crisis de su partido encuentra sus raíces en el mandato de François Hollande. Éste llegó al Elíseo en 2012 tras 17 años con la derecha en el poder. Prometía recuperar el espíritu de François Miterrand y luchar contra «el enemigo, las finanzas internacionales». Entonces el Partido Socialista llegó a tener la Presidencia de la República, pero también estaba al frente del Gobierno y tenía mayoría parlamentaria.

Pero la realidad se impuso, con los últimos coletazos de la crisis económica, la amenaza islamista y el avance de la ultraderecha, y Hollande acabó haciendo un mandato decepcionante para gran parte de sus votantes, que esperaban de él políticas menos liberales.

Entonces entró en escena un desconocido Emmanuel Macron, ministro de Economía en el Gobierno y que montó su propio partido con el aval del propio François Hollande.

Cuenta el politólogo Luc Rouban que en 2016 Hollande fue invitado a un día cenar a casa de Macron. El entonces presidente fue a abrir un armario para colgar su abrigo y se encontró con que, en el interior, había un montón de carteles del nuevo partido de su pupilo con la impresión «Macron presidente». La gran amenaza para el Partido Socialista estaba dentro.

Parte de los votantes socialistas se fueron con Macron y la pérdida de apoyos ha seguido hasta ahora. También se fueron militantes y cargos.

Con la excusa del voto útil, otros se han pasado a las filas de Jean Luc Mélenchon, el único candidato de izquierda que tenía posibilidades reales de pasar a la segunda vuelta electoral. En las filas de Anne Hidalgo, no obstante, no se esperaba un resultado tan malo como el de ayer.

«El problema es que el Partido Socialista se ha quedado cada vez más solo en su teoría política y ha quedado como un partido de profesores, funcionarios… Un partido de intelectuales», dice Rouban.

Esta elección pone contra las cuerdas también al otro partido que se ha alternado el poder en Francia. Cuando Valérie Pécresse ganó las primarias de Los Republicanos parte del entorno de Macron pensó que podría ser una seria amenaza. Ayer fue adelantada por Zemmour.

Como Hidalgo, la presidenta de la región Île de France lucha ahora por el futuro de su partido. La fuga de apoyos, en su caso, también ha sido parte hacia las filas de Macron; otros, se han pasado al bando de Zemmour.