Desclasifican testimonios que revelan el plan del Japón imperial para invadir la URSS

Desclasifican testimonios que revelan el plan del Japón imperial para invadir la URSS

Los interrogatorios a militares y funcionarios japoneses tras el final de la II Guerra Mundial desvelaron que Tokio diseñó un plan similar a la Operación Barbarroja nazi para apoderarse de amplios territorios del este de la Unión Soviética.

El Ejército Imperial Japonés pretendía invadir la URSS y apoderarse de vastos territorios de Siberia y el Lejano Oriente ruso a medida que la Unión Soviética fuera perdiendo la guerra frente a los invasores nazi en el frente occidental.

Estos planes, que nunca llegaron a hacerse realidad debido a la resistencia del Ejército Rojo y de todo el pueblo soviético, fueron puestos al descubierto en una nueva serie de documentos desclasificados este viernes por el Servicio Federal de Seguridad de Rusia en el 73.º aniversario de la disolución del Tribunal de Tokio, el principal proceso internacional que juzgó los crímenes de guerra perpetrados por el mando político y militar del Japón imperial.

Los documentos se remontan a principios del año 1946, cuando los investigadores soviéticos interrogaron a prisioneros mientras preparaban sus acusaciones contra los oficiales y funcionarios nipones. Los protocolos de estos interrogatorios y las traducciones de las declaraciones escritas de cuatro generales, un coronel y un consejero del servicio interior japonés fueron enviados al líder soviético, Iósif Stalin, y a su ministro de Exteriores, Viacheclav Mólotov.

Algunos de estos materiales fueron reenviados posteriormente al representante de la URSS en el proceso judicial, que duró desde 3 de mayo de 1946 hasta 12 de noviembre de 1948, pero el Tribunal de Tokio no se enfocó específicamente en este plan frustrado del Imperio japonés.

Esperando una insurrección popular en la URSS

Entre esas declaraciones se encuentra la de Toshio Hoshiko, quien fue jefe de Policía en la Manchuria ocupada y reveló que un coronel japonés esperaba una «insurrección de la población» soviética contra Moscú, que el Ejército imperial aprovecharía para comenzar su ofensiva contra las tropas de la URSS. Según su testimonio, los oficiales nipones fueron instruidos sobre cómo actuar en ese escenario y prevenir al mismo tiempo que la población de Manchuria se rebelara contra la ocupación japonesa.

«Ya en 1941, Japón llevó a cabo en Manchuria todas las preparaciones necesarias para el ataque contra la Unión Soviética», declaró Hoshiko.

Las traducciones al ruso de las declaraciones y escritos de los mandos militares nipones abordan asimismo la prehistoria del conflicto soviético-japonés, ya que muchos de ellos intervinieron en la Guerra Civil rusa (1918-1922) en territorios invadidos a la Unión Soviética. «En 1922, bajo el empuje del Ejército Rojo, Japón tuvo que retirar sus tropas del Lejano Oriente soviético, pero no abandonó los planes de ataque contra la URSS», declaró el mayor general Shun Akikusa.

Un análogo a la Operación Barbarroja nazi

Todos esos altos mandos, señaló el entonces coronel general del servicio interior y jefe de la contrainteligencia soviética, Víktor Abakúmov, «testificaron que el Gobierno japonés había estado preparando una guerra contra la URSS durante muchos años».

«El Estado Mayor General japonés desarrolló su propio plan de ataque a la Unión Soviética, similar a la Operación Barbarroja [invasión nazi de la URSS], con el nombre en clave ‘Kantokuen’», resumió Ababúmov, responsable principal de las indagaciones, en un memorando al Gobierno soviético fechado el 13 de febrero de 1946.

La guerra soviético-japonesa terminó en septiembre de 1945, varios meses después de la rendición de la Alemania nazi. Tras la victoria de la URSS y sus aliados, el país socialista recuperó el sur de la isla de Sajalín y las islas Kuriles, perdidos tras la guerra ruso-nipona de 1904-1905.

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