De gesta en gesta… y al Real Madrid se le pone a tiro el doblete Liga-Champions

De gesta en gesta… y al Real Madrid se le pone a tiro el doblete Liga-Champions

Descifrar a este Real Madrid se ha convertido en un asunto casi imposible para los aficionados y también para los analistas más expertos. Los mismos jugadores pueden verse aplastados en París, por el FC Barcelona y el Chelsea en el Bernabéu o en la primera parte del Pizjuán, pero a la vez tienen la virtud de levantarse siempre cuando peor pintan las cosas, cuando parecen al borde del KO. Y a mediados de abril, el doblete más prestigioso (Liga-Champions) se ha convertido en una posibilidad muy, muy real.

Cuando un evento sucede en varias ocasiones, deja de convertirse en algo casual, en resultado únicamente del azar. La remontada ante el Paris Saint-Germain, el 9 de marzo, fue catalogada como resultado del peso del escudo, de la historia de un equipo que nunca se da por vencido. Los parisinos fueron superiores –y mucho– durante los primeros 150 minutos de la eliminatoria, pero media hora de trance del conjunto blanco, liderado por un heroico Karim Benzema (firmó un hat-trick) le dio la vuelta a la serie para firmar el billete para los cuartos de final de la Champions.

Pese a la victoria final, no hubo demasiados halagos al juego del equipo. Todo lo contrario. Y poco después, la exhibición del Barça en el Bernabéu (0-4) hizo que las críticas más fieras arreciaran sobre el conjunto blanco y sobre su entrenador, Carlo Ancelotti, cuestionado pese a marchar líder destacado de la Liga y tener al equipo en los cuartos de final de la máxima competición continental.

Los jugadores madridistas supieron aislarse entonces del ruido mediático. La marcha en la Liga ha sido impecable (ocho victorias en los últimos nueve partidos, solo cedió puntos ante los azulgranas) y la visita al Chelsea, vigente campeón europeo, reforzó al equipo con un 1-3 que parecía dejar casi sellado el pase para las semifinales.

Sin embargo, las dudas volvieron a aparecer. Fue ante los ingleses, con 75 minutos en los que el Chelsea fue muy, muy superior. Los goles cayeron uno detrás de otro hasta el 0-3 que dejaba a los madridistas contra las cuerdas con solo un cuarto de hora por delante. Y entonces apareció Modric, con un pase con el exterior para la historia, y el siempre oportuno Rodrygo. En la prórroga, Benzema marcó el gol para que el irreductible Real Madrid se pusiera a tan solo un paso de la final.

Y para acabar la trilogía de remontadas épicas –no sabemos si habrá una cuarta o incluso quinta versión–, el conjunto blanco se marchó al descanso en el Pizjuán dos goles por debajo en el marcador después de una flojísima primera parte. El resultado ponía al Sevilla a nueve puntos y permitía al Barça ponerse a solo seis en caso de ganar sus dos partidos pendientes, pero entonces, de nuevo cuando parecía estar en la lona, surgió la mejor versión del equipo blanco para, en 45 impresionantes minutos, remontar el partido. De nuevo con Benzema como héroe, con un Modric estelar, con Vinícius siendo decisivo y con Rodrygo como revulsivo.

«Puedo decir que soy un entrenador con suerte. Estoy entrenando a un equipo con el que me siento muy identificado y eso me da una gran satisfacción», dijo ayer Ancelotti en una entrevista. El italiano va, que ya sabe lo que es ganar un doblete (Liga y Copa en 2014) con el Real Madrid, va a por otro de aún más valor este año.