Covid: China reporta las primeras muertes en el país desde 2020 en la confinada Shanghái

Por primera vez desde que la ciudad financiera de Shanghái entrara en estricto confinamiento, las autoridades chinas han reconocido que 10 personas fallecieron a causa del brote que azota la ciudad.

Redacción BBC News Mundo
18 abril 2022

Actualizado 6 horas

Fuente de la imagen, Getty Images

China informó de la muerte de diez personas por covid en Shanghái por primera vez desde que el centro financiero entró en confinamiento a finales de marzo.

Un comunicado de la comisión de salud de la ciudad dijo el lunes que las tres primeras víctimas tenían entre 89 y 91 años, tenían problemas de salud subyacentes y no estaban vacunadas.

Este martes añadió otros siete decesos. Las víctimas tenían entre 60 y 101 años, padecían comorbilidades preexistentes y tampoco se habían vacunado, según las autoridades.

Los funcionarios de Shanghái dijeron que solo el 38% de los residentes mayores de 60 años están completamente vacunados.

La ciudad va a llevar a cabo ahora otra ronda de pruebas masivas, lo que significa que el estricto confinamiento continuará durante una cuarta semana para la mayoría de los residentes.

Hasta ahora, China había informado que nadie había muerto de covid en la ciudad, una afirmación que se cuestiona cada vez más.

Las muertes del lunes también fueron las primeras relacionadas con covid reconocidas oficialmente por las autoridades en todo el país desde marzo de 2020.

El momento de este anuncio es extraño.

En primer lugar porque, hasta este punto, era casi imposible pensar que nadie en una ciudad de casi 25 millones de habitantes había sucumbido a esta ola del virus.

Pero en segundo lugar, y más importante, sabemos que ya ha habido fallecidos después de contraer covid en este brote. Los medios hemos informado de esto.

Sucedió con decenas de pacientes ancianos en un solo hospital en Shanghái. Pero las autoridades no los contabilizaron como muertes oficiales por covid. Aparentemente, murieron por problemas subyacentes.

Entonces, ¿qué ha cambiado? La respuesta es que nada parece haber cambiado en términos de evaluaciones clínicas.

Las personas con problemas de salud subyacentes murieron después de dar positivo, pero la tasa de mortalidad se mantuvo en cero.

El lunes informaron de tres personas que murieron en circunstancias muy similares, pero el número oficial de muertos aumentó.

Es justo preguntar: ¿es esta la razón por la cual las autoridades han decidido que necesitan hacer públicos los peligros de esta gran ola de un virus contra el cual apenas la mitad de los chinos mayores de 60 años están completamente vacunados?

Porque hasta ahora este era un virus que las autoridades de Shanghái habían advertido que podría devastar a la población -¿por qué si no cerrarían la ciudad?- y aún así oficialmente no había matado a nadie.

En un comunicado anunciando las muertes, la Comisión de Salud de Shanghái dijo que las primeras tres personas fallecieron en el hospital el domingo a pesar de «todos los esfuerzos por resucitarlos».

Desde el descubrimiento de un brote de omicrón hace tres semanas, la ciudad ha estado bajo estricto confinamiento, lo que ha enfurecido a los residentes.

Millones de personas se han visto confinadas en sus hogares, y cualquiera que dé positivo es enviado a centros de cuarentena.

En las últimas semanas, muchos han recurrido a las redes sociales para quejarse de las restricciones y la falta de alimentos.

Fuente de la imagen, Reuters

La gente se ha visto obligada a pedir comida y agua y esperar a que el gobierno reparta verduras, carne y huevos.

Los analistas estiman que muchos se están quedando sin suministros.

La extensión del cierre ha abrumado los servicios de entrega, los sitios web de tiendas de comestibles e incluso la distribución de suministros gubernamentales.

Pero con más de 20.000 casos nuevos por día, las autoridades están en aprietos.

En las últimas semanas, la ciudad ha convertido salas de exposiciones y escuelas en centros de cuarentena y ha instalado hospitales improvisados.

El reciente aumento de casos en China, aunque pequeño en comparación con algunos países, es un desafío importante para la estrategia de «covid cero» del gigante asiático, que utiliza confinamientos rápidos y restricciones agresivas para contener cualquier brote.

La política de China contrasta con la de la mayoría de países que están tratando de vivir con el virus.

Pero la mayor transmisibilidad y la naturaleza más suave de la variante omicrón ha generado dudas sobre si la estrategia actual es sostenible a largo plazo.

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