Calviño, tras el revés del FMI: «Todos los organismos están actualizando sus previsiones en un entorno parecido de riesgos a la baja»

El crecimiento del 7% del PIB previsto en los Presupuestos Generales del Estado resulta inalcanzable Leer

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Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recortado sus previsiones de crecimiento de la economía mundial en ocho décimas en relación a hace apenas dos meses y medio. La razón principal es la invasión rusa de Ucrania. Hay, además, un segundo elemento: la variante ómicron del Covid-19, que ha golpeado de manera especialmente dura a la segunda economía mundial, China. El efecto combinado de ambas crisis es que la economía mundial solo crecerá el 3,6% este año y el que viene, según explica el informe ‘Perspectivas de la Economía Mundial’, publicado ayer en Washington coincidiendo con la asamblea de primavera del FMI.

Para España, el recorte del crecimiento es de un punto porcentual, o sea, un poco mayor que en el conjunto mundial. Y la previsión es que tendrá, con gran diferencia, la mayor expansión de todas las grandes economías industrializadas, con un alza del PIB del 4,8%. El problema es que eso no es suficiente. La caída del PIB en 2020 – el primer año del Covid – tan enorme que con el crecimiento del año pasado y de éste no se recupera. El resultado es que los españoles serán, junto con los japoneses, los únicos ciudadanos de una gran economía desarrollada que terminen 2022 siendo, todavía, más pobres que en 2019. Crecer más que nadie no basta cuando se ha caído, también, más que nadie.

Esos datos llegan cuando el Gobierno está terminando los cálculos de la revisión del cuadro macroeconómico que acompañará al Plan de Estabilidad que será presentado ante la UE la semana que viene, como explicó ayer en Washington la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Economía Nadia Calviño. Y ese cuadro macroeconómico reflejará una previsión de crecimiento similar a la del Fondo, que también está en línea con las proyecciones del Banco de España. Eso significa que el 7% de aumento del PIB previsto en los Presupuestos Generales del Estado es absolutamente inalcanzable.

«Todos los organismos están actualizando sus previsiones de crecimiento en un entorno parecido de riesgos importantes a la baja, derivados del impacto de la pandemia en algunas importantes economías mundiales», dijo Calviño en referencia a China, «y de la guerra en Ucrania, que es especialmente relevante en el caso de las economías europeas». En otras palabras: si las cosas cambian, es probable que sea a peor. La ministra de Economía española se estrena en esta reunión de primavera del Fondo como presidenta del Comité Monetario y Financiero Internacional, un grupo formado por 24 países que mantienen posiciones totalmente enfrentadas por la invasión de Ucrania. Entre los miembros del Comité está el país invasor – Rusia -, su principal aliado – China – además de otros países como India y Sudáfrica que se han negado a condenar a Moscú, más las democracias aliadas de Ucrania, como EEUU, Gran Bretaña, o la propia España.

España no tiene exposición directa a Ucrania ni a Rusia, lo que explica que el recorte del crecimiento sea de siete décimas, menos de la mitad de Alemania o Italia, y también por debajo de la eurozona. Calviño recordó que «aunque España tiene menor exposición directa a Ucrania, está claro que nos vemos afectados por la guerra debido a la energía y al impacto de ésta en la economía europea». Además, si las cosas cambian, es probable que lo hagan a peor. La vicepresidenta también insistió en que el FMI prevé una inflación para España del 5,3% — igual a la de la eurozona – este año y de un mínimo 0,8% el que viene. Calvino reiteró que «los niveles de inflación de marzo son inaceptables».

Eso se da en un contexto de frenazo mundial. El 3,6% de crecimiento para este año y el que viene es exactamente lo que creció la economía mundial en los nueve años que van de 2011 a 2019. Es decir: es una expansión sólida, pero insuficiente después de una crisis sin precedentes como ha sido la del Covid-19.

Los riesgos, además, son a la baja. La inflación puede ser mucho más alta de lo que prevé el informe. Y, si Europa adopta sanciones económicas más duras contra Rusia, que incluyan el sector energético, sufrirá un recorte del crecimiento y una aceleración de la inflación aún mayores, ya que el estudio del Fondo se basa en el supuesto de que las sanciones contra el régimen de Vladimir Putin se mantendrán todo el año en el nivel que tenían en marzo, pero no irán más lejos. Y ésa es una posibilidad que cada día que pasa es más cuestionada.

Todas estas magnitudes económicas reflejan una cosa: el rebote post-Covid está desapareciendo rápidamente. Y, con él, las posibilidades de que España corrija sus desajustes macroeconómicos. Si el Gobierno quiere mantener la reducción del déficit y hacer que el país gane en competitividad una vez que la recuperación se agote, deberá introducir reformas económicas y acelerar el ajuste fiscal, algo que, dado el panorama político español, parece poco probable que vaya a hacer. España, así, vuelve a ser un país con inflación alta, déficit considerable, y deuda que no cae cuando la economía crece y sí lo hace cada vez que ésta se frena.

El resto del mundo tampoco está para tirar cohetes. La suma de guerra y pandemia tienen un efecto devastador en la economía mundial. Estados Unidos alcanzará una inflación media del 7,7%, la cifra más alta desde 1981 aunque, a cambio, tiene también la tasa de desempleo más baja desde que comienza la serie estadística del FMI, en 1980.

La inflación estadounidense, además, podría ser más alta. El informe se basa en una previsión de una subida de los tipos de interés de 1,75 puntos porcentuales este año, y de otro punto más el que viene, pero el Fondo no descarta una subida más rápida, aunque no de mayor cuantía que esos 3 puntos entre 2022 y 2023.

La segunda mayor economía mundial, China, también se lleva un duro golpe. La política del presidente de ese país, Xi Jinping, de buscar eliminar el Covid-19 de ese país por medio de confinamientos masivos lleva al Fondo a recortar el crecimiento de la segunda economía mundial en un espectacular 1,1%. Así, el PIB de China crecerá un 4,4%, la cifra más baja desde que las estadísticas del FMI registran a ese país. En general, la variante ómicron del Covid-19 golpea de manera especialmente dura a los países de Extremo Oriente.