Asesinatos, violaciones y tráfico de cocaína: el narco ‘Otoniel’, preso en Estados Unidos

Asesinatos, violaciones y tráfico de cocaína: el narco ‘Otoniel’, preso en Estados Unidos

Ya está en una prisión de Estados Unidos el capo más buscado de los últimos años. Cinco millones de dólares de recompensa ofrecían las autoridades norteamericanas por Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel, jefe de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, también llamadas Clan del Golfo, una de las mafias más poderosas de la nación sudamericana.

Pero más que su banda, que sigue traficando cocaína y sembrando el terror con él detenido, el valor agregado del señalado criminal son los secretos que guarda de sus más de tres décadas de vida delictiva. Ese pasado ha sido, precisamente, lo que motivó que su extradición fuera objeto de una fuerte polémica en el país.

El gobierno consideraba urgente enviarlo fuera, dada su enorme peligrosidad. Sin embargo, para la oposición política y social, mandarlo al exterior suponía silenciarle y alegaban que ese era el verdadero e inconfesable interés de cumplir la solicitud de la potencia americana. De ahí que recurrieran a diferentes tribunales para intentar frenarla, incluida la Corte Suprema que en su momento dio la luz verde, un paso imprescindible junto a la firma del Presidente de turno.

«La extradición del señor Úsuga David no implica per se la renuncia de las autoridades judiciales colombianas de continuar con el procesamiento y enjuiciamiento del señor Úsuga David, por los delitos cometidos en territorio nacional, toda vez que existen suficientes mecanismos de comunicación e instrumentos diplomáticos para solicitar a Estados Unidos la comparecencia del referido sujeto a las diligencias judiciales en Colombia», rezaba un aparte de la sentencia del Consejo de Estado, el último órgano al que recurrieron organizaciones sociales.

Lo manifestado por dicho Consejo ya sucedió con las cabezas de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia), cuando, tras idéntica polémica, les mandaron a cárceles estadounidenses en mayo del 2008 y desde allí siguieron colaborando con la justicia de su país.

El destino inicial de «Otoniel» es una celda en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, a fin de comparecer ante la Corte del sur de Nueva York, y también tiene causas pendientes en Florida. Le acusan de traficar miles de kilos de drogas, de homicidios, atentados y otros delitos graves cometidos entre el 2002 y el 2021.

Mientras volaba a Nueva York en un avión de la DEA, sus hombres amenazaban, por medio de panfletos, con un «paro armado» de cuatro días en algunas de las regiones donde son fuertes como Sucre, Córdoba, parte de Antioquia o Bolívar. Indican que a partir del 5 de mayo, nadie podrá «abrir negocio de ninguna índole», ni «movilizarse en ningún tipo de transporte». Advierten que «de no cumplir, las consecuencias podrían ser desfavorables», lo que significa que les matan, queman sus propiedades o les obligan a abandonar la zona. En ese sentido, EL MUNDO ya tuvo informaciones sobre diferentes atentados, sin víctimas de momento, en los departamentos de Córdoba y Bolívar.

Uno de los objetivos prioritarios son los policías, y ya en otras ocasiones los Gaitanistas protagonizaron un «plan pistola» por el que asesinaron a varios uniformados.

«Otoniel» fue apresado en octubre del 2021, tras muchos años de intensa persecución. En los últimos tiempos, las Fuerzas Especiales del Ejército y los mejores de la Policía Nacional, le persiguieron por varias áreas montañosas donde tenía sus guaridas, como el Nudo del Paramillo, en Córdoba.

Nacido en el seno de una familia de labriegos de Antioquia, primero se integró a la guerrilla, después pasó a las AUC y terminó conformando su propia banda con alias Don Mario. Estaba acostumbrado a vivir en la clandestinidad, no era de gustos lujosos y extravagantes como otros narcos, y se movía como un topo por las cordilleras andinas. Su debilidad, según la policía, era desvirgar niñas que le llevaban a sus escondrijos.

Aparte de las causas que tiene pendiente en Estados Unidos, en Colombia es el responsable de cientos de asesinatos, violaciones, además de traficar toneladas de cocaína hacia Estados Unidos y Europa.

Antes de partir, entregó a la Justicia Especial para la Paz una larga lista de agentes del Estado a los que había comprado, entre los que incluyó a generales, coroneles, jueces, entre otros, además de ex gobernadores, ex alcaldes y otros políticos. El citado tribunal la envió a la Corte Suprema y la Fiscalía los datos para que inicien las investigaciones.

Aunque la oposición pretendía que Otoniel siguiera en Colombia, donde estaba recluido en los calabozos de la DIJIN de la Policía, en Bogotá, con fuertes medidas de seguridad, este diario conoce bien las prisiones y cómo funciona la mafia desde ellas. Resultaría imposible evitar que siguiera impartiendo órdenes a su banda por la corrupción enquistada en todos los centros carcelarios. «Otoniel» sería, incluso, más peligroso que en libertad, porque antes de ser capturado estaba obligado a esconderse todo el tiempo. Pero desde una celda, pondría orden interno y acabaría con la pelea a tiros entre sus dos hombres fuertes que quieren sucederle y mandar sobre unos 3.200 integrantes de los Gaitanistas: Jobanis de Jesús Ávila Villadiego,alias Chiquito Malo, el más fuerte, Wilmar Antonio Giraldo Quiroz, alias Siopas.