Ana Pérez Box: «En Tokio me decían ‘lo que cuenta es la experiencia’… ¡Quédatela tú, yo quería mi medalla!»

Ana Pérez Box: «En Tokio me decían ‘lo que cuenta es la experiencia’… ¡Quédatela tú, yo quería mi medalla!»

Ana Pérez Box (Judoca. Alicante, 1995) era una de las apuestas españolas en las porras de medalla para los Juegos Olímpicos de Tokio. Tras un ciclo de preparación un tanto dubitativo, tuvo una recta final espectacular coronada por el subcampeonato del mundo en Budapest. Lógico que, tras caer en primera ronda, se sintiera frustrada y enfadada.

Tal era su enfado que ha estado durante meses sin hablar de deporte, de judo y de lo ocurrido en los Juegos, hasta la presentación de la campaña ‘Santalucía, a tu lado en los malos momentos’, en el que la aseguradora les ha prometido apoyo pese a no estar en el podio: subirse al ‘carro’ cuando llegan los éxitos es lo fácil. 

¿Cómo salió de Tokio?

Salí tocada y hundida, no te voy a engañar. Salí muy mal.

Hablé hace no mucho con Niko Sherazadishvili, otra de las grandes esperanzas de medalla, y me comentó algo parecido. Él se fue de vacaciones y usted hizo lo mismo. ¿Tal fue la presión?



No sé si fue la presión. Al final somos ganadores, como cualquier deportista. Necesitamos ganar para vivir y perder lo llevamos muy mal. Fue hasta ese punto, que no hice nada de deporte. Salí a correr un día y me dije ‘qué hago yo corriendo. Ya he corrido para dar el peso, así que me voy a tumbarme a la piscina’. Hoy es el primer día que hablo de los Juegos. Cuando he hablado en la presentación me temblaba la voz recordándolo. Ahora me lo tomo con humor y vamos a París, pero en el momento salí fatal. No quería saber nada de comentarios de ánimo, o frases como ‘lo que cuenta es la experiencia’. La experiencia quédatela tú, yo quería mi medalla. Fue duro.

¿Ha pedido ayuda psicológica para superar el bache?

Yo trabajo siempre con una psicóloga deportiva, llevo casi cuatro años con ella. Tiendo a alejarme de la gente cuando no estoy bien. Primero necesito alejarme, verlo todo desde fuera y luego ya volvemos. Ella me conoce y en ese momento me escribió para decirme: ‘Ana, estoy aquí y me puedes llamar para lo que quieras’. Y yo le dije ‘Gracias, pero necesito tiempo’. A la gente le pedía eso. Ella ha vuelto a trabajar conmigo y lo ha hecho desde fuera. Me decía: ‘Cuando estés preparada para hablar de los Juegos, me lo dices y lo enfocaremos. Hasta que tú no estés preparada no te voy a forzar’.

«Mi psicóloga deportiva me decía: ‘Cuando estés preparada para hablar de los Juegos, me lo dices y lo enfocaremos. Hasta que tú no estés preparada no te voy a forzar»

Vale, no hablamos de los Juegos…

Ya te dejo, no te preocupes (risas).

¿Cuántas veces ha revivido el ippon de Ai Shishime por el que no pudo proclamarse campeona del mundo en Budapest?

Es duro… Lo he revivido muchas veces, lo he visto, pensado y trabajado el fallo. Ya sé lo que he fallado y tengo hasta ganas de verla otra vez, que sé por dónde pillarla. Yo lloro por todo y en ese momento lloré de rabia. Mis entrenadores me decían que era subcampeona del mundo, pero yo les decía que me dejaran que me enfade, que en 10 minutos iba a estar contento. Estaba enfadada conmigo misma porque había fallado en algo que habíamos preparado. Al final, son japonesas, son judocas y muy buenas por naturaleza. Pero yo quiero ser así de buena. Lo revivo y veo que lo cuelgan en muchos sitios y me enfado, porque es una final mundial, pero luego lo pienso y me digo: ‘He estado en una final de un Mundial’. Tengo mi medalla y es un combate más.

Con esta experiencia, tanto el subcampeonato como lo vivido en Tokio, ¿cómo se plantea el ciclo olímpico de París?

Hasta ahora, que no he empezado a competir, me lo estoy planteando con más tranquilidad, no ir tan forzada a las competiciones. Competir menos para competir mejor. Pero me gusta mucho: si a mi me metes cuatro meses a entrenar sin una competición no rindo igual. Mis entrenadores lo saben y me mandan a tal o cual competición. Cuando empiece la clasificación y los nervios… A mi me gusta competir y no lo voy a hacer toda mi vida. En mayo de 2022 la tranquilidad se va a ir donde yo te diga (risas).

Usted es judoca ahora, pero de pequeña quería ser gimnasta rítmica. Solo se me ocurre que hubiera querido ser piloto de F1 para ver dos diciplinas más distintas…

La gimnasia rítmica me gustaba, siempre estaba viendo las pruebas en la tele y haciendo volteretas o diciéndole a mi madre: ‘¡Mira, soy más flexible!’. Y ella me decía: ‘La niña va a acabar en la gimnasia rítmica y yo no quiero’. Ella me decía que tenía cualidades para ello, pero no quería que sufriese. Una amiga me dijo que hacía judo y me dijo de ir. Yo fui como… pues bueno. Empecé jugando y cuando empecé a competir me dije: ‘Esto me va, me quedo con el judo’. Hubo momento en los que le dije a mi madre que me desapuntaba del judo por la gimnasia rítmica, pero ella me dijo que no, que si me borraba no me iba a otro deporte. Mira si se lo agradezco ahora…

La cantera española del judo apunta muy alto, usted es un ejemplo, pero también Ai Tsunoda, que lo está ganando todo y acaba de proclamarse campeona del mundo junior. ¿Qué tiene para que brille tanto?



Ella tiene algo que no estamos acostumbrados a ver en España en gente de su edad. En España el judo es un deporte más maduro, de gente más mayor. Ahora el equipo es más joven, ya desde Rio 2016 o incluso Londres 2012, aunque estaban Sugoi (Ugarte) y Laura (Gómez) como los mayores. En Tokio fueron más jóvenes. De cara a París está pasando eso, y Ai tiene una madurez en el tatami que no estamos acostumbrados a ver. Técnicamente y tácticamente es muy buena. A nivel mundial es buena, y en España destaca porque no es normal a esa edad. Viene gente detrás que va a llevar un relevo de generación cuando no estemos los de ahora. En España se está trabajando sobre los jóvenes, vienen cada vez mejor. Eso es lo que está haciendo que Ai destaque tanto.

Esa juventud implica que se estirarán más las carreras, y aquí se habla de un posible Madrid 2036… ¿Llega?

Yo creo que no llego. Sé que París sí, y Los Ángeles ya lo vería… Pero tantos años no. Es un desgaste físico que no se puede aguantar, sobre todo por las bajadas de peso. En un judoca dos ciclos olímpicos están bien, tres si has empezado muy joven o fuerzas un poco más. Hay gente que tiene cinco ciclos, pero… Yo tengo otros planes.



¿Y qué planes son? ¿Qué se ve haciendo cuando deje la competición de alto nivel?

Estudio turismo, y tengo planeado acabar la carrera en este ciclo. Quiero viajar, me encanta y me gustaría salir y aprender idiomas. Me encanta también la cocina, así que esta será una parte. Algún día formar una familia y ya está. Cosas sencillas, no pido mucho.