Alemania y Reino Unido, las últimas en aprobar las medidas para abaratar la energía que no llegan en España

Francia, Portugal e Italia también han presentado ya herramientas para reducir el impacto de la crisis energética de los ciudadanos en el transporte Leer

Carburante

Francia, Portugal e Italia también han presentado ya herramientas para reducir el impacto de la crisis energética de los ciudadanos en el transporte


GUILLERMO DEL PALACIO

M. VAQUERO (INFOGRAFÍA)

Actualizado Viernes,
25
marzo
2022

02:07

Tanto Alemania como Reino Unido anunciaron en las últimas horas paquetes de medidas para paliar el impacto de la crisis energética, especialmente por el reciente aumento de los carburantes. Tratan de remediarlo -o, al menos, paliarlo- con ayudas directas y rebajas en el precio del combustible, que ya empieza a repercutir en los precios finales. En España, la crisis se une al paro convocado por la Plataforma Nacional por la Defensa del Transporte, que la incluye entre sus reivindicaciones.

El Gobierno de coalición que dirige el canciller alemán Olsaf Scholz presentó el jueves varias herramientas para su ciudadanía. La más destacada, un pago único de 300 euros para cada contribuyente, que servirá como ayuda ante los incrementos del precio de la energía y se realizará a través de la nómina. Eso sí, se le aplicarán impuestos, así que la cantidad será algo menor. Los autónomos, por su parte, podrán aplicar una reducción equivalente única de su pago anticipado del impuesto sobre la renta. También habrá ayudas para las familias con hijos y para los beneficiarios de prestaciones sociales.

En lo que respecta directamente al carburante, se aplicará una reducción del impuesto sobre los carburantes, que estará en lo más bajo permitido por Europa durante tres meses. Berlín espera reducir así en 30 céntimos el precio del litro de gasolina y en 14 el del gasóleo. Asimismo, habrá una medida equivalente para quienes utilizan transporte público: un billete mensual que costará nueve euros y se podrá adquirir durante los tres próximos meses.

Antes de Scholz había anunciado su paquete el Gobierno de Boris Johnson. Lo hizo su ministro de Economía, Rishi Sunak, que fue el encargado de transmitir la información. Su rebaja del impuesto al combustible es bastante más moderada que la de otros países, tan solo cinco céntimos, pero se debe a que estará en vigor mucho más tiempo: hasta marzo del año que viene.

Esta visión largoplacista también se aplica a la reducción, durante cinco años, del IVA de los productos que mejoran la sostenibilidad energética de las viviendas. Además, habrá una rebaja impositiva para los trabajadores (llegará en julio) y hay programas sociales que recibirán más fondos de los anteriormente previstos.

Los dos gobiernos son los últimos en sumarse a una tendencia que se extiende por Europa sin que España termine de dar el paso. Francia, Portugal e Italia ya habían movido ficha. Mientras, el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha anunciado algunos planes, pero no ha concretado y, en cualquier caso, no tiene intención de aprobar sus medidas hasta el Consejo de Ministros de la semana que viene, que se celebra el día 29.

El motivo es que antes habrá concluido el Consejo Europeo en el que se decidirá una postura común para afrontar la crisis energética. De él deberían salir medidas a corto plazo, como las que ya están aplicando varias países, como, sobre todo, a largo plazo. La UE quiere rebajar al máximo la dependencia del gas ruso, que es el principal causante del precio disparado de la electricidad. Pero entre su primera reunión, sin decisiones concretas, y la oficial, se ha disparado también el precio de los carburantes, lo que en España, además, ha coincidido con las protestas del sector del transporte.

Mientras, Francia ya ha anunciado medidas en dos ocasiones. En primer lugar, unas más generales por la crisis energética, que adelantó el primer ministro, Jean Castex, en una entrevista. La más relevante es una rebaja de 15 céntimos por litro en los carburantes que entrará en vigor el próximo 1 de abril y se mantendrá durante cuatro meses. Además, algo después anunció un plan de ayudas directas para las empresas de transporte, al que destinarán 400 millones de euros. Variarán en función del vehículo, pero pueden ir de los 300 euros (furgonetas o ambulancias) a los 1.300 (camiones de gran tonelaje).

El Gobierno luso también se ha mantenido activo. Fue de los primeros en tratar de atajar la crisis, con una rebaja extraordinaria del impuesto sobre los combustibles que se ajusta semanalmente en función de cuánto estiman que subirán los carburantes. Después, añadió una bonificación de hasta 30 céntimos por litro para los vehículos de transporte, que se queda en 0,20 euros en el caso de los de más de 35 toneladas.

En total, asegura el Ejecutivo, los ciudadanos portugueses ahorraban ya 25 euros por cada 50 litros de gasolina. En el sector del transporte, estiman que su apoyo equivaldrá a la mitad del consumo medio, por lo que el ahorro será de entre 342 y 1.260 euros en tres meses.

La otra gran economía europea que no ha querido esperar al Consejo para tomar medidas -no para aplicarlas- es Italia. En su caso, fue a finales de la semana pasada -es decir, algo más tarde que Portugal y Francia- cuando anunció una rebaja de los impuestos especiales de la gasolina y el diésel que esperan que reduzca 25 céntimos el litro. Durará 30 días y entrará en vigor el 1 de abril. Además se darán ayudas a las empresas que tendrán un alto consumo eléctrico o de gas y se creará un bono social para estas dos fuentes de energía.