40 años reciclando vidrio: todos ganamos

El contenedor de vidrio cumple 40 años en España. El primero se instaló en 1982 y ya hay más de 240.000 unidades que llegan a todos los rincones del territorio Leer

40 años reciclando vidrio: todos ganamos

El contenedor de vidrio cumple 40 años en España. El primero se instaló en 1982 y ya hay más de 240.000 unidades que llegan a todos los rincones del territorio Leer

Los españoles recuperamos casi ocho de cada 10 envases, lo que convierte a nuestro país en una referencia en conciencia de reciclaje.

Cada minuto se reciclan en España 5.700 envases de vidrio, es decir, más de ocho millones de envases al día. Además, podemos presumir de una tasa de reciclaje muy alta: el 78,9% de los envases de vidrio se reciclan, casi 8 de cada 10. «Desde la Unión Europea se nos ha reconocido por nuestro nivel de concienciación», explica Beatriz Egido, directora de Comunicación y RSC de Ecovidrio. «Somos uno de los países con una tasa de reciclaje más elevada en un entorno de voluntariedad». ¿Y qué es eso de un entorno de voluntariedad? «Que los españoles reciclamos de forma voluntaria, sin que nos obliguen. Hay países que rondan el 90%, pero allí es obligatorio hacerlo, hay controles muy exhaustivos y las multas por no reciclar pueden ser muy elevadas».

La concienciación, el compromiso con el medio ambiente y la sostenibilidad son los principales motores del reciclaje. Y es indudable que esa conciencia ha evolucionado de una forma muy satisfactoria en nuestro país. «En el año 2000, se recuperaban el 31% de los envases de vidrio; en 2022, casi el 80%. Es evidente que somos un país maduro en términos de reciclaje«, aseguran.

El reciclaje es una actitud, y con el tiempo se han acabado los argumentos de los más reacios para no sumarse a esta práctica: hay contenedores por todas partes, más de 240.000 en todo el territorio nacional, eso significa que hay uno por cada 197 habitantes y que, de media, todos tenemos uno a 50 metros de casa. Y llegan a todos los rincones de nuestra geografía: «No hay España vacía de contenedores», nos dicen.

Incluso el argumento de que el ciudadano debería cobrar dinero por reciclar, ya que genera beneficio para los fabricantes de vidrio, se ha demostrado falso. «Cuando un ciudadano no recicla -explican desde Ecovidrio-, y todo se tira a la basura general, al ayuntamiento correspondiente le genera un sobrecoste por aumentar los vertidos. Y ese coste lo paga el propio ciudadano en forma de impuestos.»

Los primeros contenedores de vidrio se instalaron en España en 1982.EFE

Y pasa lo mismo con la materia prima para los fabricantes de vidrio. El vidrio reciclado evita que haya que extraer materias primas de la naturaleza -sílice, arena, sosa…- con el consiguiente ahorro en trabajos de extracción y materiales. Lógicamente, eso abarata costes a los fabricantes de vidrio, y ese ahorro se repercute en el producto, que resulta más económico. Así que el ciudadano vuelve a salir beneficiado. «Es muy importante entender que con el reciclaje nadie gana dinero -destaca Beatriz Egido-, no es un negocio, sino una cuestión de responsabilidad. Es algo que debemos integrar como parte de una sociedad avanzada y responsable.»

El contenedor verde ya forma parte habitual del paisaje. De hecho, ha cumplido 40 años con nosotros: el primero lo instaló en 1982 el entonces alcalde de Madrid, Enrique Tierno Galván, en el barrio de Moratalaz, y desde entonces su presencia se ha multiplicado. «Fue una iniciativa del sector vidriero, y de esta forma el vidrio se convirtió en el primer material en separarse selectivamente en España», destacan desde Ecovidrio. En esos primeros años, el vidrio se recogía por colores: blanco, verde y ámbar. Desde 1992, gracias a la tecnología de reciclaje que existe en las plantas de tratamiento, se pudo juntar todo en un mismo recipiente y ahorrar trabajo al usuario.

Los contenedores actuales son tremendamente resistentes y duraderos. Se fabrican de fibra de vidrio -cómo no- o de plástico y, a pesar de estar instalados a la intemperie y de sufrir todas las inclemencias posibles, tienen una duración media de 10 años. «Además, tenemos una estrategia de reparación para alargar esa vida media: un 20% de los nuevos contenedores que se instalan son reparados o reutilizados. Forma parte de nuestra cultura de sostenibilidad». En general, se reparan unos 2.000 contenedores anualmente, y eso permite duplicar la durabilidad de algunos de ellos.

Además, el concepto de business intelligence ha llegado a la recogida de vidrio para mejorar y optimizar los procesos. «Gracias a un sistema de pesado que hay en los camiones, sabemos lo que produce cada contenedor todos los días -nos cuentan-, y eso nos da información sobre en qué zonas es necesario realizar campañas adicionales de concienciación, porque no se recicla lo suficiente, o dónde habría que instalar más contenedores, porque se recogen excesivamente llenos.» Además, los contenedores están geolocalizados.

Una de las características de los residuos que se recogen en estos contenedores es que prácticamente todo lo que cae es vidrio. «Apenas hay un 2% de lo que denominamos impropios, es decir, de material que no debería depositarse, como puede ser la porcelana.»

Los camiones, por su parte, son específicos para la recogida de vidrio. «Un 60% los gestionamos desde Ecovidrio, es nuestra misión, y en el resto de municipios, donde prefieren hacerlo ellos, nosotros lo financiamos». Esos camiones transportan el vidrio a las plantas de tratamiento, de las que hay 15 en España, donde se separa de otros elementos como las tapas o las etiquetas. El material resultante se tritura y esos trocitos pequeños de vidrio, que se denomina calcín, es lo que los productores funden de nuevo en los hornos para elaborar vidrio nuevo. «Es una materia prima secundaria redonda -concluye Beatriz Egido-: ahorramos materias primas de la naturaleza, todo el trabajo de extracción y muchas emisiones al medioambiente. Y hacemos que el vidrio sea más barato para todos».

Beatriz Egido explica que «Ecovidrio es lo que se denomina un SCRAP, un Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor». Se trata de una entidad sin ánimo de lucro que ponen en marcha y financian los propios productores -Coca-Cola, Mahou, fabricantes de refrescos y cervezas, bodegas…-, que deben hacerse cargo de la gestión de los residuos.

La actividad fundamental de Ecovidrio es la gestión del reciclaje de los envases de vidrio, pero además desarrolla campañas de sensibilización para el reciclaje, el medio ambiente y la importancia de la sostenibilidad y de la economía circular.

2021 fue muy bueno para el reciclaje de vidrio: se recuperaron 884.000 toneladas, lo que supone un incremento del 5% frente a 2020. Esa cifra supuso recuperar los niveles previos a la pandemia.

Por comunidades autónomas, las que se sitúan a la cabeza en términos de recuperación por persona son Baleares -36,5 kilos por habitante-, País Vasco -28,2- y La Rioja -26,8-. En cuanto a las capitales de provincia, lideran el ránking San Sebastián -36,22 kilos por habitante-, Pamplona -27,33- y Bilbao -24,27-.

Miniglú, el contenedor en casa. A alguien en Ecovidrio se le ocurrió crear pequeños contenedores, llamados miniglús para colocar en domicilios u oficinas. Ya llevan vendidas 170.000 unidades.

«Como no tenemos ánimo de lucro, los utilizamos más como campaña de concienciación que otra cosa. Se venden a precio de coste o un poco más caros, pero el beneficio siempre se destina a fines sociales», recuerda Beatriz Egido.